Edición Digital de El Borrador - N°20 - Noviembre de 2000

Recomendación de OIT/UNESCO relativa a la situación del personal docente

Esta recomendación fue adoptada el 5 de octubre de 1966, en una Conferencia Internacional Especial OIT/UNESCO, celebrada en París, constituyéndose en la primera declaración internacional de este tipo sobre la situación del personal docente en la historia y representó un gran paso a la hora de definir las responsabilidades y de hacer valer los derechos de los docentes en todo el mundo.

La adopción se produjo tras dos décadas de reuniones exploratorias y de consultas mundiales con profesores y con organizaciones gubernamentales. La recomendación conjunta OIT/UNESCO relativa a la situación del personal docente es todavía uno de los instrumentos internacionales más importantes para alcanzar mejoras en la profesión docente.

El documento, con 145 apartados, abarca todo el espectro de la profesión docente: contratación, selección y formación, preparación y nivel profesional de los profesores, seguridad del empleo, derechos y responsabilidades, acción disciplinaria, y libertades profesionales. También hace referencia a salarios, vacaciones, horas y condiciones de trabajo, material docente, intercambio de personal docente, normas especiales para profesores en zonas rurales, asistencia médica, seguridad social y pensiones.

También contiene importantes secciones sobre «Principios Generales» y «Objetivos de la educación y Política docente» que son muy oportunos ante la situación actual, a saber:

«La situación del personal docente debería corresponder a las exigencias de la educación, definidas con arreglo a los fines y objetivos docentes; el logro completo de estos fines y objetivos exige que los educadores disfruten de una situación justa y que la profesión docente goce del respeto público que merece.»


«Las organizaciones del personal docente deberían ser reconocidas como una fuerza que puede contribuir considerablemente al progreso de la educación y, por consiguiente, deberían participar en la elaboración de la política docente»

Aplicación


El contenido de la Recomendación tiene gran mérito, pero sus efectos en muchos países han sido mínimos.

Las recomendaciones, aún no siendo compromisos legalmente vinculantes, tienden a influir en la práctica y en la legislación, y ejercen un peso político y moral considerables. Si la Recomendación de 1966 relativa a la situación del personal docente hubiera sido plenamente aplicada por todos los Estados miembros de la OIT y de la UNESCO ( ver en página 18), la situación actual en el sector de la educación probablemente sería muchísimo mejor.


Algunas recomendaciones adoptadas por la Conferencia Intergubernamental Especial OIT/UNESCO, en París, año 1966.

LA CONFERENCIA INTERGUBERNAMENTAL ESPECIAL SOBRE LA SITUACIÓN DEL PERSONAL DOCENTE.


  Recordando que el derecho a la educación es uno de los derechos fundamentales del hombre.
  Conciente de la obligación de los Estados de asegurar una educación adecuada para todos, de conformidad con el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con los principios 5, 7 y 10 de la Declaración de los Derechos del Niño, así como los de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Fomento entre la Juventud de los Ideales de Paz, Respeto Mutuo y Comprensión entre los pueblos.
  Percatándose de la necesidad de desarrollar y extender la enseñanza general y la enseñanza técnica y profesional con miras a emplear plenamente todas las aptitudes y recursos intelectuales existentes como condición necesaria para la promoción de los valores morales y culturales así como para el progreso económico y social continuos.
  Reconociendo el papel esencial del personal docente en el progreso de la educación, la importancia de su contribución al desarrollo de la personalidad humana y de la sociedad. moderna.
  Interesada en asegurar al personal docente una condición que esté acorde con ese papel.
  Teniendo en cuenta la gran diversidad de legisladores y de usos que, en los distintos países, determinan las estructuras y la organización de la enseñanza.
  Teniendo igualmente en cuenta la diversidad de regímenes que se aplican en los distintos países al personal docente, especialmente, según que ese personal se encuentre o no sometido al conjunto de reglamentos correspondientes a la función pública.
  Convencida, sin embargo, que, pese a esas diferencias, existen problemas comunes que se plantean en todos los países en lo relativo a la condición del personal docente y de que dichos problemas exigen la aplicación de un conjunto de normas y medidas comunes que la recomendación presente tiene por objeto precisar.

Se aprueba la Recomendación relativa a la situación del personal docente:

Principios generales

  La educación debería tener por objeto desde los primeros años de asistencia al niño a la escuela el pleno desarrollo de la personalidad humana y el progreso espiritual, moral, social, cultural y económico de la comunidad, así como inculcar un profundo respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. En relación con estos valores debería concederse la mayor importancia a la contribución de la educación a la paz así como a la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre los diferentes grupos raciales o religiosos.
  Debería reconocerse que el progreso de la educación depende en gran parte de la formación y de la competencia del profesorado, así como de las cualidades humanas, pedagógicas y profesionales de cada educador.
  La situación del personal docente debería corresponder a las exigencias de la educación, definidas con arreglo a los fines y objetivos docentes; el logro completo de estos fines y objetivos exige que los educadores disfruten de una situación justa y que la profesión docente goce del respeto público que merece.
  La formación y el empleo del personal docente no deberían estar sujetos a ninguna clase de discriminación por motivos de raza, color, sexo, religión, opiniones políticas, origen nacional o situación económica.
  Las condiciones de trabajo del personal docente deberían fijarse con miras a fomentar lo mejor posible una enseñanza eficaz y a permitir a los educadores entregarse plenamente a sus tareas profesionales.
  Las organizaciones del personal docente deberían ser reconocidas como una fuerza que puede contribuir considerablemente al progreso de la educación y, por consiguiente, deberían participar en la elaboración de la política docente.

Algunas consideraciones de la recomendación

Perfeccionamiento docente


  Las autoridades, previa consulta con las organizaciones del personal docente, deberían favorecer el establecimiento de un sistema de instituciones y de servicios de perfeccionamiento que sean puestos al alcance de todo el personal docente a título gratuito. Este sistema, que debería ofrecer una gran variedad de opciones, deberá también asociar a las instituciones de formación y a las instituciones científicas y culturales así como a las organizaciones de personal docente.
  Deberían organizarse cursos y tomarse otras disposi-ciones para permitir que el personal docente pueda mejorar su capacitación, modificar o ampliar su campo de actividad, aspirar a un ascenso y mantenerse al corriente de los progresos efectuados en su disciplina y en su campo de enseñanza, tanto respecto al contenido como en cuanto a los métodos.



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