Edición Digital de El Borrador - N°20 - Noviembre de 2000

El crecimiento de la población en la Argentina es relativamente bajo, registrándose 1,3% anual. La tasa de fecundidad total fue de 2,7 por 1000 mujeres de 15 a 45 años de edad en 1995, que es alta cuando se la compara con otros países de ingresos medianos como Chile y Uruguay.

Las tasas de natalidad y de fecundidad son claramente mayores entre los grupos de menores ingresos y hay una tendencia natural al aumento más rápido de las familias más pobres que al de las más ricas, lo que probablemente perpetúe el ciclo de la pobreza y un agravamiento gradual de la distribución de los ingresos.

Indicadores sociales

La pobreza es un fenómeno con muchas dimensiones y no consiste solamente ne la ausencia de dinero o de bienes materiales. Puede reflejar diversas deficiencias o aspectos negativos en la vida, incluyendo: la mala salud, la falta de educación, la desnutrición y otros factores tales como la vivienda deficiente, la violencia y la incapacidad para participar en los procesos políticos.

Indicador
1985
1997
Valores previstos
Esperanza de vida (años)
70
73
74
Mortalidad de lactantes(por 1.000 nacimientos)
27
22
14
Matrícula escuelas secundarias (%)
70
77
84
Acceso al agua potable (%)
55
65
87

Tasas de pobreza por región

La Argentina es un vasto país con muchas diferencias entre las provincias en función de su riqueza natural, la producción, la capacidad institucional, los niveles de ingreso y los indicadores sociales.

Año
Gran Buenos Aires
Noroeste
Noreste
Cuyo
Pampe- ana
Patago- nia
Todas las áreas
1990
41,2%
54,4%
55,7%
48,1%
33,7%
26,7%
41,5%
1992
18,7%
43,1%
44,6%
30,4%
22,6%
18,3%
24,2%
1994
17,0%
41,6%
40,3%
26,1%
19,8%
17,1%
21,6%
1996
25,5%
48,3%
47,5%
36,6%
28,0%
20,9%
30,1%
1998
24,9%
46,0%
48,8%
36,0%
27,4%
22,4%
29,4%
Pobres (en millones)
2,9
1,3
1
0,7
2,6
0,3
8,6

Educación

La Argentina refleja importantes tasas de repetición y de deserción. La tasa de graduación es de un 52%.

De 100 estudiantes que ingresan a la escuela primaria, 84 entrarán al séptimo grado, 76 al noveno, 40 al último año de la escuela secundaria, 35 ingresará a la universidad y sólo 7 se graduará en ella.

Los resultados se diferencian claramente por grupo de ingresos; las tasas de deserción aumentan en forma marcada para los pobres depués de 7 años de educación obligatoria. Sólo el 24% de los estudiantes pobres terminan la escuela secundaria.

Además es más probable que los niños de las familias de bajos ingresos sean mayores que los otros alumnos primarios debido a la incidencia mayor del ingreso tardío y de la repetición entre los niños más pobres. Las tasas de repetición son alrededor del 25% en comparación con un 4% para los más ricos.

Otro de los datos indica que la tasa de desempleo entre los jefes de familia tiene una relación negativa con la matrícula. Esto significa que en las áreas donde la tasa de desempleo entre los jefes de familia es alta, sufre la formación del capital humano de los niños.

Condiciones de salud

Las dolencias que afectan más a los pobres son las enferme-dades transmisibles como la tuberculosis, la sífilis, la diarrea, el tétano y la enfermedad de Chagas, así como las condiciones maternas, perinatales y nutricionales. Se destacan entre los pobres los problemas de salud de las mujeres: el cáncer cérvico uterino, la hipertensión asociada con el embarazo, los abortos y la mortalidad materna.

Cobertura de seguro de salud

En general, los pobres no están cubiertos por el seguro de salud y sus necesidades de atención se canalizan en hospitales públicos, centros y puestos de salud. Pero una vez que se encuentran en el hospital, los pobres no obtienen la misma calidad de atención que los grupos de ingresos más altos: más del 25% de las mujeres que proviene de los sectores de más bajos ingresos no tienen asistencia de profesionales médicos en el parto, mientras prácticamente ninguna mujer de ingresos altos sufre tal experiencia. Más del 30% de las mujeres que viven en la pobreza no cuentan con visitas de seguimiento posparto.

La calidad y la cobertura de los servicios de atención de salud maternoinfantil es de especial importancia para los pobres. Usando la atención prenatal como una guía de la calidad de la atención de salud pública, es más probable que aquellos que tienen ingresos inferiores no reciban atención de buena calidad. Un 25% de los pobres de extremidad pasan por menos de cinco exámenes prenatales. El mismo patrón se da en las inmunizaciones, donde hay un vínculo fuerte entre el nivel de ingresos y las inmunizaciones correctas.


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