Edición Digital de El Borrador - Mayo 2002 - Año 5 - N° 31

Salud laboral

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¡ Enfermos... pero en las aulas

Parece que a nadie le importara seriamente el tema de la educación sanitaria, de la higiene y seguridad en el trabajo.
Parece que la gran discusión jurídica, teórico-práctica, consistiera en descifrar cuanto vale un dedo cortado, sin tener en cuenta que, la carta internacional de derechos humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales y el Pacto de San José de Costa Rica, reconocen entre otros el derecho a la salud y a condiciones dignas de trabajo.
El trabajo docente y su salud

La tarea del docente frente a sus alumnos es continua e ininterrumpida y requiere por tanto un esfuerzo sostenido, tanto en lo físico e intelectual, como en lo afectivo y supone una carga que muchas veces no está contemplada en la legislación, ni en la responsabilidad de los gobiernos y empleadores para alivianarla.
En el año 1998, un informe de la UNESCO daba cuenta que 57 millones de docentes de todo el mundo, necesitaban más recursos y apoyo para realizar su labor adecuadamente. Este hecho es más patente en los países más pobres del mundo, en los que las precarias condiciones de trabajo han ocasionado graves prejuicios a la salud de los trabajadores de la educación.
A pesar de las recomendaciones de la UNESCO y de la OIT sobre las condiciones del trabajo docente- en las que se establecen requisitos mínimos para asegurar el de-sempeño de la labor educativa- la situación laboral de todos ellos no ha dejado de deteriorarse. Pese a ello, día tras día, desarrollan la tarea de educar en ámbitos en donde la pobreza, la marginalidad y la violencia aumentan desoladamente.
La realidad de nuestro país, ha provocado, entre otros graves problemas, un significativo crecimiento de la pobreza y la indigencia. De acuerdo a datos oficiales aportados por SIEMPRO (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales), en octubre del 2001 casi el 60% de los menores de 18 años que habitan en la Argentina, viven en la pobreza, y de ellos, la franja más pobre está comprendida entre los 6 y 12 años de edad, precisamente el período más importante en la escolaridad de los niños. Y en esto deben tenerse en cuenta dos cosas: primero, se trata de datos oficiales, lo que implica que seguramente hay más pobres, y segundo, la realidad ha cambiado notablemente desde entonces y no es necesario ahondar sobre este tema.
Hoy ya no hablamos de la falta de recursos didácticos adecuados, de útiles escolares, de libros. Hoy debemos hablar de la falta de alimento, de vestido, de vivienda, de motivación en el aula. Hoy debemos hablar de niños y adolescentes provenientes de hogares destruidos por la desocupación y muchas veces la indigencia.
Esta es la realidad que el docente encuentra en las aulas, a la que le suma la depreciación de su salario y los problemas de su propia familia, que en la Argentina de hoy no son menores.
Pero, y a pesar de haberse agudizado la crisis en nuestro país, las condiciones laborales en las que los docentes desarrollan su tarea, han sido poco tenidas desde hace tiempo, viéndose muchas veces agredidos física y mentalmente en forma violenta tanto dentro como fuera del establecimiento educativo y esto ha tenido sus consecuencias en la salud del trabajador docente, afectada por la situación que desarrollamos precedentemente y también por patologías propias de su profesión.
Diversas investigaciones demuestran que las enfermedades más comunes son: depresiones, estados de estrés, pérdida de la capacidad de concentración, trastornos fonoaudiológicos, visuales y posturales, alergias y cardiopatías.
Especificando aún más las afecciones laborales de los docentes, los estudios enfocados a la salud ambiental que se han realizado a través de las mediciones de ruido en algunas escuelas, arrojan cifras en decibeles que sobrepasan el límite de tolerancia normal. La sordera e hipoacusia es una de las enfermedades más frecuentes entre los maestros.
Enfermos y en la escuela

Las restricciones al uso de licencias por cuestiones de salud, ha ido creciendo en forma paralela al aumento de enfermedades de las docentes. La exigencia desde los organismos oficiales de reducir el ausentismo docente fue objetivo de distintas políticas. Si el objetivo fue cumplido, si la misión de darle una “mayor eficiencia a la gestión” fue llevada a cabo, las consecuencias no fueron de las mejores. El ahorro no se logró- ya que los recortes continuaron aplicándose- y lo más grave aún el costo lo pagaron una vez más los docentes que asisten enfermos a las aulas, y en muchos casos con patologías severas.
En la escuela, donde los niños reflejan y reproducen las tensiones y divisiones del mundo exterior, es el maestro el que hoy debe ayudar a sus alumnos y trabajar para lograr el mejor clima en el aula, a pesar de todo.
Cumplir con esta responsabilidad como docentes, sólo será posible si gobierno y empleadores cumplen con la suya, ya que no sólo no existen políticas y estrategias de prevención o capacitación para la detección de enfermedades laborales, sino que a los que están enfermos se les obliga a continuar en sus funciones o desertar de ellas, violando normas legales y principios éticos y humanos.
Cuadro de Facultades

Tipo de Licencia
Áreas Descentralizadas
Sedes Centrales (Sta. Fe-Ros.)
Lic. de Larga duración Hasta 1 año-Jta. Méd. Minist. Junta Médica Ministerial
Atención de familiar Enf. Licencia de Larga duración Supervisión y Seguimiento
Tareas Dif. transitrorias Hasta 1 año Junta Médica Ministerial
 
   
 

 

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