Edición Digital de El Borrador - Junio 2002 - Año 5 - N° 34

 
Jardín del SADOP

 


 
 

Escuela de Servicio
Hospitalario y Domiciliario Nº 1310 del SADOP

La diversidad es ese nuevo espacio de carácter eminentemente humano y social, que excede la legitimidad de la ciencia y del poder político como organizadores de sentido.

Nuestro deseo como escuela apunta a compartir con ustedes, lectores, diferentes aspectos que hacen a nuestra labor educativa, pero también es ésta una magnífica oportunidad para poner en marcha el acto simbólico por excelencia de la escritura, en momentos donde se torna sumamente complejo esto de “tomar la palabra, “poner letra a”, producir sentido.

Resulta necesario hacer el intento de nominar esta actualidad que se presenta como del orden de lo innombrable, resignificar las numerosas y anónimas prácticas cotidianas que más de una vez quedaran azoradas ante el sin sentido de diversos hechos, inmóviles o paralizadas ante las nuevas configuraciones estructurales, las mixturas, los atravesamientos múltiples, la pluralidad discursiva y recatar el VALOR DE LO DIVERSO que hoy resulta, por encima de cualquier otro adjetivo, INEVITABLE.

Decimos “rescatar” lo diverso y esto implica recuperar, “hacer nacer”, un valor en la producción de algo, distanciándose de aquello que sería “tolerar” la diversidad ya incluida.
Como ustedes conocen, esta escuela imparte Enseñanza General Básica a niños, niñas y adolescentes que atraviesan una situación de enfermedad o que portan un déficit motor. Esto constituye su especificidad, su identidad diferencial, lo que indica que no ha debido tener que reconocer lo diverso que hoy puebla las aulas, sino que ha nacido diversa y que es inherente a ese “nacimiento”, el “grito” que reclama el derecho de acceder al sistema educativo.Por lo tanto, este tópico contemporáneo que es la

 

diversidad, que incluye algo así como la toma de la palabra por parte de ciertas minorías, que es la nominación de eso que difiere, de eso no homegeneizable, de eso que no hace serie, por pretender nombrar la diferencia no puede no interpelar profundamente a todo el tejido social, en tanto denuncia el fin del mito aquel de la Nación unificada y homogénea. Por otra parte el encargo social de nuestros días es otro, ya que solicita la tolerancia de ese “diverso” producto de la precarización multidimensional de la trama social y sus desigualdades.

La diversidad es ese nuevo espacio de carácter eminentemente humano y social, que excede la legitimidad de la ciencia y del poder político como organizadores de sentido.

Ante las emergencias de estas nuevas identidades, es necesario abrir una nueva zona de diálogo, de lectura de nuevos síntomas e indicadores, de nuevas representaciones, significaciones, de formulación de nuevos contructos teóricos.

Nuestra escuela se propone emprender esta tarea de producir humildemente su escritura renunciando tanto a los viejos reduccionismos teóricos como a las actitudes misericordiosas que han contribuido más de una vez a encubrir realidades educativas que podían ser transformadas. Escritura que nomine, resignifique y rescate en el cada día, este nuevo espacio (aunque para nosotros no sea nuevo sino constitutivo), que recree la escena, poco a poco, desde los singular de cada mirada, con mayor o menor “ribete” conceptual, pero con la infinita riqueza de poder reconocer en el otro, “ese”, con quien será posible re-escribir nuestra historia. Sólo así concebimos la creatividad, porque somos una escuela.

Selva Caffaratti
Directora


 
Jardín de Infantes con Servicio Hospitalario Nº 1443 de SADOP

Festejamos nuestros diez años también así...
Iniciamos un taller de lectura y escritura críticas y creativas.
Está dirigido a quienes tengan entre 10 y 12 años y que acuerden o quieran descubrir a la lengua como herramienta de comunicación, juego y creación.
La Profesora Liliana Bizzotto nos cuenta de que se trata...
No hay una única manera de decir las cosas. Ni de escribirlas. Mucho menos, de pensarlas.
No hay textos o sonidos peores ni mejores... porque no hay palabras buenas o malas.
En este taller -que, como tal, se construye entre todos sus actores- pretendemos que se conjuguen creación e intercambio, trabajo y placer, persiguiendo un sueño de cómplice amistad con las palabras... y los silencios.
El lenguaje humano no es sólo un instrumento para la comunicación, sino también, y quizás sobre todo, una herramienta para el pensamiento.
La estrecha relación entre lenguaje y pensamiento permite afirmar que enseñar a comprender y producir discursos sociales es enseñar a pensar y a actuar en la sociedad porque el lenguaje posibilita la planificación de acciones, la organización de ideas, el análisis de los propios procesos de pensamiento, el registro, la fijación y la memoria de los mismos.
Los procesos comunicativos humanos son, generalmente, procesos complejos, multivariados, divergentes y equívocos. Están imbrincados totalmente con el contexto sociocultural histórico, y esta particularidad altera y modula sus resultados. Por tanto, aprender a comunicarse es aprender a interpretar la diversidad, la multiplicidad de símbolos, la incertidumbre.

A través de su dimensión representativa, el lenguaje
 

permite al ser humano configurar mentalmente el mundo que lo rodea, los contenidos y las categorías, las relaciones y la estructuración de los mensajes orales y escritos.
En el caso de las capacidades comunicativas, la influencia del medio es decisiva: la multiplicidad de factores relacionados con estas capacidades es tal que la simple maduración evolutiva del sujeto no podría dar cuenta de todos ellos. Es necesario contrastar, hipotetizar, probar, descubrir el mundo y su relación con él y con los demás.
El lenguaje permite la expresión de los afectos, los deseos, los sueños, y permite reflexionar sobre la propia identidad.
La adquisición de la lengua escrita permite a las personas expandir su ámbito de proyección, porque amplía el circuito de su comunicación inmediata.
La lengua escrita es puerta de acceso a saberes y conocimientos formalizados, como así también expresión de sentimientos, emociones y deseos en forma perdurable.
La escritura es un proceso que requiere la constante revisión del texto producido, la reflexión sobre la información pertinente para hacerlo comprensible, la discusión acerca de la organización de ideas, los procedimientos de cohesión utilizados, la ortografía, la puntuación y la adecuación al registro atendiendo a la situación comunicativa.
El lenguaje «pone afuera» de cada uno (para uno y los otros) la expresión de los afectos, los deseos, los sueños, y permite reflexionar sobre la propia identidad, revelando con palabras y necesarios silencios, el mundo que espera ser nombrado por nosotros.
Esta es una de las razones por la que comenzamos este taller...


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