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El
sueldo no alcanza...
y demora en aparecer
(tema de tapa)
¿Recuerdan
a Mirta? Un tanto repuesta de su gripe, pese a no haber
guardado cama, Mirta se dirige, como todas las mañanas,
a su trabajo. Comenzaba el mes de junio y el invierno
se hacía sentir. Mientras espera con temblores
el colectivo, piensa en sus alumnos, en los que no van
porque no tienen ropa o calzado, en los que van pero
llegan congelados, en los que van sólo al comedor
y en cómo se enfrentará en el aula con
esta realidad; pero también piensa en su familia,
en lo poco que está con ellos, en su esposo sin
trabajo, en el sueldo que no alcanza
De acuerdo a lo que informaron los medios de comunicación,
el Estado envió ayer la transferencia para el
pago de los sueldos de su escuela, que es de gestión
privada. Ese día iría al cajero. Al llegar,
en la sala de profesores, se encontró con una
compañera, Sonia, con su cara enrojecida, no
precisamente por el frío. Bien temprano, Sonia
había pasado por el cajero automático,
que además de no devolverle la tarjeta, no le
entregó dinero
porque el sueldo no estaba
depositado.
Sonia narró a sus compañeros las penurias
sufridas hasta llegar al cajero: el tiempo acotado,
el viento helado, las manos congeladas, el portafolio
cargado, y ¡una cola larguísima!!!
Cuando llegó su turno, comprobó que el
sueldo no estaba, el saldo era cero
¿Qué
pasó? El frío ya no importaba y el portafolio
no pesaba tanto. Magullando bronca, corrió a
un teléfono público para consultar en
su escuela.
Y tuvo respuesta: que el diskette, que la transferencia
se demoró, que el Banco no acreditó
en definitiva, que debía esperar
y volver
a intentar en 24 o 48 hs. ¿Cómo que iba
a tener que esperar? ¿Volver otra vez?
Sin su sueldo y sin tarjeta, Sonia se fue hacia la escuela.
En el trayecto, el tiempo le alcanzó para decidir
que hablaría con sus compañeros. Ella
sabe de sus responsabilidades en el desempeño
de su tarea, pero también conoce cuáles
son las de su empleador. La delegada gremial de SADOP
fue muy clara y los ha informado de sus derechos, promoviendo
acciones conjuntas para defenderlos.
Hoy los plazos están vencidos, así como
todas sus facturas. Es hora de defender lo que le corresponde.
Lo exige su familia, su profesión, su dignidad
y la de sus compañeros. Sonia llegó a
la escuela, convencida de que con la unión de
todos podrán poner las cosas en su lugar, incluido
el sueldo en el cajero
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