Edición Digital de El Borrador - Agosto 2002 - Año 5 - N° 35

 
Hiperactividad...

 


 
  Quedate quieto y prestá atención…
Por Psp. Diego A. Preziuso*

La preocupación de los enseñantes por la disciplina y orden del aprendiente, atraviesa toda la historia de la educación, basta considerar el tiempo de la vida escolar que se le dedica a la disciplina, a pedir silencio, a organizar y coordinar una tarea para tener una idea de cuanto preocupa a los enseñantes el que un niño no encaje en los tiempos y modos instituidos para los aprendizajes.

La mera dificultad de concentrar la atención, permanecer callado todo el tiempo de clase, responder a las normas y propuestas de trabajo en grupo, y mostrar inquietud, pude deberse a muchas causas subjetivas, provocadas por conflictos con otros en situaciones externas a la institución escolar o internas a la misma, o una convergencia de estas. Es decir, no se puede tomar todo comportamiento indisciplinado o transgresor y o falta de concentración, como signo o síntoma inequívoco de un síndrome de desorden atencional y/o hiperactivo.

La inquietud, la agresividad, la falta de atención se pueden deber a causas como la mala nutrición, malestar emocional y frustraciones, miedo o ansiedad, entre otras.

Para comprender el comportamiento de este niño o adolescente debemos mirar sus dificultades desde todos los ángulos para ver cómo le afectan en cada aspecto de su vida, no simplemente en el ámbito escolar, sino también con los otros niños y con su familia.
Sabemos cuanto significa el contexto histórico social que constituye y marca los modos de lazo e interacción intersubjetiva y la subjetividad de la época. De estos procesos de subjetivación y socialización no se escapa la escuela.

Muchos de los fenómenos escolares que tanto preocupan, como las manifestaciones de violencia, deserción, desgano y fracaso escolar, tienen que ver con un momento histórico social de pérdida de proyectos sociales, un orden simbólico en crisis (entiéndase instituciones, leyes, la cultura en general), por ejemplo el orden legal no tiene garantía de que sea cumplido y defendido por los gobernantes. Por otra parte, aunque en íntima relación, el impacto de la globalización y el fundamentalismo del mercado que se instituye en la lógica fundante de todas las esferas institucionales y que producen desocupación y pauperización de tantos adultos responsables de la crianza de los niños, hace que muchos se encuentren en sus funciones materna y paterna en crisis ya que no se sostienen como garantes estables de la supervivencia de sus hijos, son cada vez más precarias las garantías de proveer sustento, vestimenta, salud, educación y la contención afectiva necesaria para cada niño, en las situaciones más extremas se produce el trabajo infantil y el consecuente abandono de la escuela, delitos y otras situaciones de vulnerabilidad para los niños.

También, es de gran importancia la presencia de la tecnología y los aparatos y máquinas en el mundo de hoy que facilita el acceso inconmensurable a información y lleva la comunicación a formas vertiginosas, estamos siendo atravesados por los efectos de esta época de cibernética e informática y todavía no se han estudiado todos los efectos de la misma. Por ejemplo algunos sociólogos hablan de la cultura de la imagen y del zapping, que hacen a una forma de vinculación social poco estable y fugaz, aunque más intensa en la brevedad del tiempo, en comparación con épocas anteriores.

En cuanto a la niñez que llega a las aulas de hoy no podemos tratarlos como copistas medievales, sino considerar sus saberes previos que muchas veces superan las expectativas de saberes del docente, es decir, van más rápido de los que esperábamos.

Por lo antes dicho, entes de llegar a un diagnóstico de síndrome de déficit atencional y o hiperactividad, se deben considerar muchos factores más allá de los orgánicos. Se debe debelar y diferenciar la hiperactividad con base orgánica de muchos otros comportamientos productos de los atravesamientos de la época.

En cuanto a los niños hiperactivos

Muchos niños tienen una capacidad de concentración limitada. Incapaces de concentrarse en un trabajo, se aburren constantemente en las actividades que participan y tratan sin cesar de encontrar otras fuentes de interés. Puesto que son incapaces de seguir las reglas sociales de grupo, logran raramente buenos resultados académicos. Basándose en los síntomas de hiperactividad y de déficit de atención, se pueden clasificar los niños en hiperactivos, violentos o la combinación de ambos.

Un niño hiperactivo es incapaz de trabajar en un ambiente regido por reglas sociales aunque tenga la voluntad de someterse. Por otra parte, un individuo agresivo o violento es apto a evolucionar en un medio reglamentado, pero rechaza el conformarse a las normas establecidas. Finalmente, un niño que es a la vez hiperactivo y agresivo carece de voluntad y capacidad para obedecer a las reglas sociales del medio en el cual se desarrolla. Estos trastornos los consideramos síndromes, ya que son un conjunto de signos y síntomas de los que se destacan el déficit de atención (ADD) y déficit de atención ligado con la hiperactividad (ADHD), y que hasta el momento no se ha hallado la causa específica, es multidimensional de tal manera que muchos factores actúan en interacción para causar estos trastornos de comportamiento. La causa exacta de ADD/ADHD no es aun conocida, aunque la comunidad científica trabaja constantemente para descubrirla.

Estos dos trastornos de comportamiento se observan generalmente en los primeros años de la vida y, en todo caso, dejan de pasar desapercibidos cuando el niño comienza sus actividades escolares. Se creía, sin embargo, que un poco antes o durante la adolescencia, ADD y ADHD desaparecían, mas se ha establecido ahora que los síntomas de estos trastornos pueden continuar en la edad adulta. El ADD y ADHD afectan de 3% a 6% de los niños.

Las características de personalidad que tienen los niños con ADD deben ser analizadas desde las características propias y particulares que hacen a cada sujeto debemos tener en cuenta como fue su gestación, nacimiento y desarrollo, su trama familiar en el cual va a desarrollarse, sus experiencias vividas y las marcas que todos estos factores dejan grabada en su subjetividad.

La prestigiosa Dra. Telma Reca solía dar como ejemplo la llegada de un niño inquieto o tranquilo a una familia que valoraba la inquietud o la tranquilidad como conductas positivas o negativas. Un chico con la misma conducta podía ser visto como inteligente o bueno, o en caso contrario como revoltoso o lento. Si un niño es inquieto y la madre valora la inquietud como indicador de inteligencia, será bien aceptado, si lo valoriza como perturbador de la paz familiar, se lo tratará de reprimir en las conductas que le son naturales. Por otro lado, si el niño es tranquilo, la primera madre tal vez lo juzgue como tonto o lento y en el segundo caso como amoroso, placentero, fácil de manejar. Es decir, el entorno, los otros que se constituyen en significativos de este sujeto, dan un sentido a ese comportamiento.

¿Cuáles son los síntomas del ADHD?

Como mencionáramos anteriormente, se consideran tres tipos de ADHD, cada uno con síntomas diferentes:

en el primero predomina la inatención; en el segundo predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo y el tercero es una combinación de los anteriores.
Las personas con ADHD en el que predomina la inatención frecuentemente:
· tienen dificultad para poner atención a los detalles o cometen errores torpes en los deberes de la escuela, trabajo y otras actividades
· tienen dificultad para fijar su atención en las labores o las actividades de recreación que están haciendo
· parecen no escuchar cuando se les habla directamente
· no siguen instrucciones y no terminan los deberes de la escuela o del trabajo ni sus actividades
· tienen dificultad para organizar tareas y actividades
· evitan, les disgusta o se niegan a participar en tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido
· se les pierden cosas que son necesarias para realizar tareas o actividades
· se distraen fácilmente con estímulos externos
· son olvidadizos en sus actividades diarias
· Las personas con ADHD en el que predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo frecuentemente:
· juguetean con las manos o los pies o no se quedan quietos en su asiento
· se levantan de su asiento cuando la situación exige que se queden sentados
· se mueven excesivamente o se sienten inquietos en situaciones en la que esto no es lo adecuado
· tienen dificultad para realizar actividades de recreación sin hacer mucho ruido
· están siempre en movimiento o actúan como si tuvieran un motor
· hablan excesivamente
· responden impulsivamente antes que se termine de formular la pregunta
· tienen dificultad para esperar su turno
· interrumpen o molestan a los demás
Las personas con ADHD de tipo combinado, el tipo más común de ADHD, padecen de una combinación de los síntomas de déficit de atención y de hiperactividad / impulsividad.

Para concluir podemos afirmar que los niños con esta problemática pueden mejorar significativamente si padres y maestros entienden mejor el problema y sirven de guía para preservar la autoestima del niño, evitando profundizar el conflicto con el entorno social. Los adultos deben aprender a tolerar un comportamiento que ya implica un padecimiento para el sujeto, ya que este es actuado por este padecer y no queda del lado de la voluntad.
El otro aquí debe constituirse en un soporte externo para que el sujeto con ADHD pueda afrontar los trastornos que le acarrea el síndrome que padece.
En verdad es un problema de los otros el aprender a soportar, a ser pacientes y a ayudar a que ese niño pueda controlar su impulsividad, aunque parece un imposible algo se puede hacer.
El tratamiento pertinente, siempre es particular, algún niño necesitará tratamiento farmacológico y psicoterapéutico para él y su familia, otro le será suficiente algunas modificaciones en las actividades de su vida diaria.

*Autor del libro “Perspectivas Teóricas en Torno al Aprendizaje”, de diversos artículos en diarios y revistas e investigaciones referidas a la problemática educativa en contextos de exclusión y vulnerabilidad. Actualmente se desempeña como Coordinador en el Área Educativa en el Movimiento Los Sin Techo, es miembro del Colegio Profesional de psicopedagogos 1º Circ. Santa Fe y coordinador del Centro de Capacitación e Investigación Psicosocial y Educativa.






     

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