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La
preocupación de los enseñantes por la disciplina
y orden del aprendiente, atraviesa toda la historia de la
educación, basta considerar el tiempo de la vida escolar
que se le dedica a la disciplina, a pedir silencio, a organizar
y coordinar una tarea para tener una idea de cuanto preocupa
a los enseñantes el que un niño no encaje en
los tiempos y modos instituidos para los aprendizajes.
La
mera dificultad de concentrar la atención, permanecer
callado todo el tiempo de clase, responder a las normas y
propuestas de trabajo en grupo, y mostrar inquietud, pude
deberse a muchas causas subjetivas, provocadas por conflictos
con otros en situaciones externas a la institución
escolar o internas a la misma, o una convergencia de estas.
Es decir, no se puede tomar todo comportamiento indisciplinado
o transgresor y o falta de concentración, como signo
o síntoma inequívoco de un síndrome de
desorden atencional y/o hiperactivo.
La
inquietud, la agresividad, la falta de atención se
pueden deber a causas como la mala nutrición, malestar
emocional y frustraciones, miedo o ansiedad, entre otras.
Para
comprender el comportamiento de este niño o adolescente
debemos mirar sus dificultades desde todos los ángulos
para ver cómo le afectan en cada aspecto de su vida,
no simplemente en el ámbito escolar, sino también
con los otros niños y con su familia.
Sabemos cuanto significa el contexto histórico social
que constituye y marca los modos de lazo e interacción
intersubjetiva y la subjetividad de la época. De estos
procesos de subjetivación y socialización no
se escapa la escuela.
Muchos
de los fenómenos escolares que tanto preocupan, como
las manifestaciones de violencia, deserción, desgano
y fracaso escolar, tienen que ver con un momento histórico
social de pérdida de proyectos sociales, un orden simbólico
en crisis (entiéndase instituciones, leyes, la cultura
en general), por ejemplo el orden legal no tiene garantía
de que sea cumplido y defendido por los gobernantes. Por otra
parte, aunque en íntima relación, el impacto
de la globalización y el fundamentalismo del mercado
que se instituye en la lógica fundante de todas las
esferas institucionales y que producen desocupación
y pauperización de tantos adultos responsables de la
crianza de los niños, hace que muchos se encuentren
en sus funciones materna y paterna en crisis ya que no se
sostienen como garantes estables de la supervivencia
de sus hijos, son cada vez más precarias las garantías
de proveer sustento, vestimenta, salud, educación y
la contención afectiva necesaria para cada niño,
en las situaciones más extremas se produce el trabajo
infantil y el consecuente abandono de la escuela, delitos
y otras situaciones de vulnerabilidad para los niños.
También,
es de gran importancia la presencia de la tecnología
y los aparatos y máquinas en el mundo de hoy que facilita
el acceso inconmensurable a información y lleva la
comunicación a formas vertiginosas, estamos siendo
atravesados por los efectos de esta época de cibernética
e informática y todavía no se han estudiado
todos los efectos de la misma. Por ejemplo algunos sociólogos
hablan de la cultura de la imagen y del zapping, que hacen
a una forma de vinculación social poco estable y fugaz,
aunque más intensa en la brevedad del tiempo, en comparación
con épocas anteriores.
En
cuanto a la niñez que llega a las aulas de hoy no podemos
tratarlos como copistas medievales, sino considerar sus saberes
previos que muchas veces superan las expectativas de saberes
del docente, es decir, van más rápido de los
que esperábamos.
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Por
lo antes dicho, entes de llegar a un diagnóstico de
síndrome de déficit atencional y o hiperactividad,
se deben considerar muchos factores más allá
de los orgánicos. Se debe debelar y diferenciar la
hiperactividad con base orgánica de muchos otros comportamientos
productos de los atravesamientos de la época.
En
cuanto a los niños hiperactivos
Muchos
niños tienen una capacidad de concentración
limitada. Incapaces de concentrarse en un trabajo, se aburren
constantemente en las actividades que participan y tratan
sin cesar de encontrar otras fuentes de interés. Puesto
que son incapaces de seguir las reglas sociales de grupo,
logran raramente buenos resultados académicos. Basándose
en los síntomas de hiperactividad y de déficit
de atención, se pueden clasificar los niños
en hiperactivos, violentos o la combinación de ambos.
Un
niño hiperactivo es incapaz de trabajar en un ambiente
regido por reglas sociales aunque tenga la voluntad de someterse.
Por otra parte, un individuo agresivo o violento es apto a
evolucionar en un medio reglamentado, pero rechaza el conformarse
a las normas establecidas. Finalmente, un niño que
es a la vez hiperactivo y agresivo carece de voluntad y capacidad
para obedecer a las reglas sociales del medio
en el cual se desarrolla. Estos trastornos los consideramos
síndromes, ya que son un conjunto de signos y síntomas
de los que se destacan el déficit de atención
(ADD) y déficit de atención ligado con la hiperactividad
(ADHD), y que hasta el momento no se ha hallado la causa específica,
es multidimensional de tal manera que muchos factores actúan
en interacción para causar estos trastornos de comportamiento.
La causa exacta de ADD/ADHD no es aun conocida, aunque la
comunidad científica trabaja constantemente para descubrirla.
Estos
dos trastornos de comportamiento se observan generalmente
en los primeros años de la vida y, en todo caso, dejan
de pasar desapercibidos cuando el niño comienza sus
actividades escolares. Se creía, sin embargo, que un
poco antes o durante la adolescencia, ADD y ADHD desaparecían,
mas se ha establecido ahora que los síntomas de estos
trastornos pueden continuar en la edad adulta. El ADD y ADHD
afectan de 3% a 6% de los niños.
Las
características de personalidad que tienen los niños
con ADD deben ser analizadas desde las características
propias y particulares que hacen a cada sujeto debemos tener
en cuenta como fue su gestación, nacimiento y desarrollo,
su trama familiar en el cual va a desarrollarse, sus experiencias
vividas y las marcas que todos estos factores dejan grabada
en su subjetividad.
La
prestigiosa Dra. Telma Reca solía dar como ejemplo
la llegada de un niño inquieto o tranquilo a una familia
que valoraba la inquietud o la tranquilidad como conductas
positivas o negativas. Un chico con la misma conducta podía
ser visto como inteligente o bueno, o en caso contrario como
revoltoso o lento. Si un niño es inquieto y la madre
valora la inquietud como indicador de inteligencia, será
bien aceptado, si lo valoriza como perturbador de la paz familiar,
se lo tratará de reprimir en las conductas que le son
naturales. Por otro lado, si el niño es tranquilo,
la primera madre tal vez lo juzgue como tonto o lento y en
el segundo caso como amoroso, placentero, fácil de
manejar. Es decir, el entorno, los otros que se constituyen
en significativos de este sujeto, dan un sentido a ese comportamiento.
¿Cuáles
son los síntomas del ADHD?
Como
mencionáramos anteriormente, se consideran tres tipos
de ADHD, cada uno con síntomas diferentes:
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en
el primero predomina la inatención; en el segundo predomina
el aspecto hiperactivo-impulsivo y el tercero es una combinación
de los anteriores.
Las personas con ADHD en el que predomina la inatención
frecuentemente:
· tienen dificultad para poner atención a los
detalles o cometen errores torpes en los deberes de la escuela,
trabajo y otras actividades
· tienen dificultad para fijar su atención en
las labores o las actividades de recreación que están
haciendo
· parecen no escuchar cuando se les habla directamente
· no siguen instrucciones y no terminan los deberes
de la escuela o del trabajo ni sus actividades
· tienen dificultad para organizar tareas y actividades
· evitan, les disgusta o se niegan a participar en
tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido
· se les pierden cosas que son necesarias para realizar
tareas o actividades
· se distraen fácilmente con estímulos
externos
· son olvidadizos en sus actividades diarias
· Las personas con ADHD en el que predomina el aspecto
hiperactivo-impulsivo frecuentemente:
· juguetean con las manos o los pies o no se quedan
quietos en su asiento
· se levantan de su asiento cuando la situación
exige que se queden sentados
· se mueven excesivamente o se sienten inquietos en
situaciones en la que esto no es lo adecuado
· tienen dificultad para realizar actividades de recreación
sin hacer mucho ruido
· están siempre en movimiento o actúan
como si tuvieran un motor
· hablan excesivamente
· responden impulsivamente antes que se termine de
formular la pregunta
· tienen dificultad para esperar su turno
· interrumpen o molestan a los demás
Las personas con ADHD de tipo combinado, el tipo más
común de ADHD, padecen de una combinación de
los síntomas de déficit de atención y
de hiperactividad / impulsividad.
Para
concluir podemos afirmar que los niños con esta problemática
pueden mejorar significativamente si padres y maestros entienden
mejor el problema y sirven de guía para preservar la
autoestima del niño, evitando profundizar el conflicto
con el entorno social. Los adultos deben aprender a tolerar
un comportamiento que ya implica un padecimiento para el sujeto,
ya que este es actuado por este padecer y no queda del lado
de la voluntad.
El otro aquí debe constituirse en un soporte externo
para que el sujeto con ADHD pueda afrontar los trastornos
que le acarrea el síndrome que padece.
En verdad es un problema de los otros el aprender a soportar,
a ser pacientes y a ayudar a que ese niño pueda controlar
su impulsividad, aunque parece un imposible algo se puede
hacer.
El tratamiento pertinente, siempre es particular, algún
niño necesitará tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico para él y su familia, otro
le será suficiente algunas modificaciones en las actividades
de su vida diaria.
*Autor
del libro Perspectivas Teóricas en Torno al Aprendizaje,
de diversos artículos en diarios y revistas e investigaciones
referidas a la problemática educativa en contextos
de exclusión y vulnerabilidad. Actualmente se desempeña
como Coordinador en el Área Educativa en el Movimiento
Los Sin Techo, es miembro del Colegio Profesional de psicopedagogos
1º Circ. Santa Fe y coordinador del Centro de Capacitación
e Investigación Psicosocial y Educativa.
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