|
<<<
Anterior
En
algunos funcionarios está la convicción de que el alumno con verdadera
vocación se inscribirá en los plazos determinados lo que supone
un desconocimiento del perfil de nuestros adolescentes cuyas vocaciones
muchas veces vacilan frente al contexto en que les toca vivir. Por
otra parte, la educación terciaria más allá de reconocerse con identidad
propia y de convenir que su nivel académico debe trabajarse permanentemente,
muchas veces completa los conocimientos del Polimodal y concreta
la madurez intelectual del adolescente por lo que, decididamente,
la educación sistemática nunca desfavorece al alumno ni siquiera
cuando éste se considera sólo una inversión inmediata para el “desarrollo
provincial”.
Secciones
Autorizadas
En
cuanto a las secciones autorizadas por carrera, según la Resolución
145, no podrán ser más de 3 con no más de 105 alumnos inscriptos
¿qué ocurrirá con los establecimientos en los que ya está comprometido
el trabajo de los docente en más de tres secciones? Es fácil responder...
y dramático. Además, el número de alumnos por sección no podrá superar
los 35 ¿qué ocurrirá con los cursos superiores donde haya alumnos
que superen este número?
SADOP
PROPUSO
Adoptar el período de los encuentros propedéuticos
según la fecha de inscripción que se decida. |
En
la misma Resolución se delega la organización y la garantía de continuidad
de los estudios de los alumnos matriculados a las autoridades de
la institución en el MARCO DE LA ACTUAL CARGA HORARIA. ¿El docente,
entonces, deberá dictar más horas con el mismo salario?
SADOP
PROPUSO
Aumentar la matrícula establecida de 35 alumnos por curso
a 105 entre 2 divisiones dado que los Institutos privados generalmente
cuentan sólo con dos comisiones. |
En
relación con el ingreso efectivo de los alumnos a las distintas
carreras, cuándo el número de alumnos supere al de las vacantes
autorizadas se procederá a dos tipo de mecanismos: examen de ingreso
o sorteo. Pero aquí también existe una contradicción o al menos
una ambigüedad en la redacción de los artículos ya que en el Art.
9º se determina que si por uno u otro mecanismo existieran aspirantes
que quedaran imposibilitados recibirán un certificado para ingresar
a otros institutos que dictasen la carrera en la cual se inscribieron.
Más
que contradicción, un verdadero despliegue burocrático para el alumno
y la institución y una desnaturalización del examen de ingreso.
¿El alumno eliminado puede pasar a otra institución?...Interesante,
desde el punto de vista de la contención de nuestros jóvenes, pero
banal en cuanto a un examen absolutamente nominal, sobre todo realizado
luego de un propedéutico.
Por
otra parte, existe la posibilidad cierta de que el alumno no encuentre
en su misma ciudad o en otra a la que se trasladó para poder concretar
sus estudios, otra institución con la carrera elegida. Si optó por
una institución pública quizá deba pasarse (si puede) a una privada
o viceversa, lo que también crea una inútil confrontación entre
educación superior pública y privada.
En
otro aspecto, el tope de 35 alumnos por sección que aparece como
un supuesto pedagógico favorable tanto para el alumno como para
el docente, aunque no se lo menciona en este sentido, no contempla,
sin embargo, la posibilidad cierta del desgranamiento, absolutamente
habitual en todas las carreras, teniendo en cuenta el perfil de
nuestros jóvenes, que antes se mencionara, desorientados en un contexto
adverso donde tampoco están claras las necesidades académicas
|
 |
que
respondan a un proyecto de crecimiento y menos aún líneas políticas
explícitas que apunten al “desarrollo provincial”.
¿Qué
se pretende con este tope?: ¿un trabajo desmesurado de retención
y más de las veces inútil por parte de los docentes y la institución?
o ¿el vaciamiento progresivo de las secciones para que las carreras
agonicen hasta desaparecer?
En
otro sentido, muchos alumnos aclaran su vocación en una suerte de
aprendizaje ensayo – error, durante la marcha del primer cuatrimestre
para afianzar o desgranarse de la carrera elegida. Se entiende que
se alude a 1º año. Queda sin aclarar el cuerpo de los cursos superiores
cuando éstos excedan los 35 alumnos y las tres secciones como máximo.
Hasta
aquí, una lectura crítica de la polémica Resolución 145 pero como
representantes de los trabajadores, el SADOP confía en que seguiremos
siendo es cuchados y que nuestra postura crítica contribuirá al
enriquecimiento y la transformación del nivel terciario, estadio
cada vez más valorado en los países centrales. Pero estas conversaciones
serán fructíferas en cuanto no excluyan en ningún grado la defensa
de los intereses del trabajador docente que mucho tiene que aportar
en las decisiones futuras porque es el verdadero conocedor del nivel
.
También debe esperarse el pronunciamiento legislativo cuyas comisiones
de educación están estudiando el problema.
ÚLTIMO
MOMENTO
Llegando
al cierre de esta publicación el Ministerio de Educación de la Provincia
emitió la Resolución Nº 230 en la que se extiende el período de
inscripción a los institutos terciarios y se permiten comisiones
de más de 35 alumnos.
De cualquier modo, y aunque esto signifique haber sido escuchados
en los reclamos, hay cuestiones que todavía merecen un tratamiento
exhaustivo y su correspondiente resolución.
Otros
Datos
Como
se consignó en el número anterior, el 50% de las patologías que
presentan los docentes con licencia se atribuyen a situaciones de
estrés laboral o directamente a descompensaciones psíquicas. Las
fuentes consultadas afirman que la etimología de estas disfunciones
se relaciona, en casi todos los casos, con las alternativas de la
vida institucional. Los problemas de este orden están referidos
principalmente a presiones y sobreexigencias a las que se ve expuesto
el docente en su rol fundamental, desde la situación cada vez más
dramática del alumno y su entorno (sea cual fuere el sector social),
hasta una altea conflictividad con el personal directivo que también
se refleja en la imposibilidad de entablar lazos de compañerismo
y cooperación.
Testimonios recibidos
Presiones
y Salud
(Aclaramos que sólo se publica un testimonio por razones de espacio,
en los números sucesivos se difundirán otros)
El carácter anónimo de este envío no responde a ningún acto de cobardía
o de falta de compromiso, confieso que se debe al temor y al peligro
cierto de perder mi trabajo.
Soy
una docente soltera, todavía joven, de un hogar con ingresos muy
limitados, con un padre jubilado, una madre ama de casa y una hermana
que cursa el nivel superior pero que no consigue trabajo. El perder
el magro ingreso que recibo por el dictado de mis cátedras sería
devastador para los elementales compromisos familiares.
|
 |
Entonces,
he supeditado a esa responsabilidad la “valentía” de darme a conocer
con nombre y apellido y menos mencionar el establecimiento en el
que me desempeño.
Pero
lo hago, de alguna manera, porque mi situación representa la de
muchísimas compañeras de mi institución y de otras que pasan por
mis mismas circunstancias y entonces mi testimonio sirve porque
supera el yo individual y comprende el yo colectivo.
Cada día que vuelvo de mi lugar de trabajo, debo apelar a todos
los rudimentarios saberes sobre relajación que poseo. Mi cuello
está contraído, endurecido y muchas veces se complementa con dolores
agudos en la base del cerebro y en la espalda. Nunca termino de
descontracturarme y muchas veces llego mareada y con profusa transpiración.
Tampoco me es fácil conciliar el sueño y paso algunas noches de
insomnio. Clínicamente “estoy sana” ¿Entonces? Y entonces, cada
noche hago un balance de los acontecimientos cotidianos y llego
siempre a la misma conclusión: la escuela, la presión a la que nos
vemos sometidos diariamente los docentes privados (aunque no quiero
ni debo generalizar).
La
relación con las autoridades siempre es tensa, aunque aparezca como
amable y respetuosa.
Nunca
eludí las responsabilidades, que hacen a la vida institucional e
inclusive a los trámites burocráticos que trascienden los académicos
en la tarea docente.. Pero es que cada recomendación o directamente
orden de algún tipo de estas actividades se convierte solapadamente
en una amenaza a la continuidad de mi trabajo. El recibir directivas
y el peligro de perder el cargo se convierte en una sola y misma
instancia. El temor a no satisfacer plenamente las exigencias está
presente en el mínimo acto administrativo.
También
en las “orientaciones pedagógicas” que con oscilantes y hacen que
una vacile en el tratamiento de la cátedra cuyo proyecto ha trabajado
con dedicación y responsabilidad. Todo es dudoso: aplazar o promover,
corregir, comprender, dar más oportunidades o ser más riguroso,
ampliar o restringir los contenidos y la bibliografía. Al alumno
“HAY QUE CUIDARLO”, no como educando sino como MERCADO pero... ¡que
no se note!
Cuando la clase ha encontrado el clima más propicio para el proceso
de aprendizaje, lo que para mi es una “fiesta”, es lo que más me
gratifica, las interrupciones de empleados o administrativos o hasta
directivos para alguna que otra orden burocrática o para señalar
un error en el papeleo son frecuentes. Con lo cual se rompe el clima
y yo debo autoviolentarme y autopresionarme para aparentar que no
ha ocurrido nada y rehacerme para retomar ese difícil clima. Jamás
y menos por mi edad y mi alimentación tuve niveles anormales de
colestero, los últimos exámenes demostraron que estaban elevados
y el clínico lo atribuyó al estrés. También este mismo estrés me
produce frecuentes amenorreas. El traumatólogo me dice que mi cervical
es un “poste recto” en cambio de describir el movimiento anatómico
normal. Cuando muevo el cuello parece que tuviera una bolsa de arroz
que se derrama y más aún cuando llega el momento de cobrar y no
está el depósito, lo que me obliga a dirigirme al cajero 5 o 6 veces
a comienzos de cada mes. O cuando me hacen firmar como recibido
mi proporcional de incremento de $100 que nunca percibo, previas
explicaciones de que no les alcanza por el momento pero que con
el tiempo esto se concretará y si me niego a firmar, mi trabajo
peligra (no porque lo digan, se percibe como una implícita y sorda
presión).
Habría
otros detalles que juntándose agudizan cada día más mi situación
de estrés como por ejemplo el sentirme siempre observada y controlada
por algunos compañeros cercanos al empleador ya que la política
parece ser dividirnos y separarnos, pero no quiero abusar de este
espacio que creo será de alguna utilidad.
Una
docente particular más.
|