Edición Digital de El Borrador - Diciembre 2002 - Año 5 - N° 38

 
Inst. Superiores

Institutos Superiores

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En algunos funcionarios está la convicción de que el alumno con verdadera vocación se inscribirá en los plazos determinados lo que supone un desconocimiento del perfil de nuestros adolescentes cuyas vocaciones muchas veces vacilan frente al contexto en que les toca vivir. Por otra parte, la educación terciaria más allá de reconocerse con identidad propia y de convenir que su nivel académico debe trabajarse permanentemente, muchas veces completa los conocimientos del Polimodal y concreta la madurez intelectual del adolescente por lo que, decididamente, la educación sistemática nunca desfavorece al alumno ni siquiera cuando éste se considera sólo una inversión inmediata para el “desarrollo provincial”.

Secciones Autorizadas

En cuanto a las secciones autorizadas por carrera, según la Resolución 145, no podrán ser más de 3 con no más de 105 alumnos inscriptos ¿qué ocurrirá con los establecimientos en los que ya está comprometido el trabajo de los docente en más de tres secciones? Es fácil responder... y dramático. Además, el número de alumnos por sección no podrá superar los 35 ¿qué ocurrirá con los cursos superiores donde haya alumnos que superen este número?

SADOP PROPUSO
Adoptar el período de los encuentros propedéuticos según la fecha de inscripción que se decida.

En la misma Resolución se delega la organización y la garantía de continuidad de los estudios de los alumnos matriculados a las autoridades de la institución en el MARCO DE LA ACTUAL CARGA HORARIA. ¿El docente, entonces, deberá dictar más horas con el mismo salario?

SADOP PROPUSO
Aumentar la matrícula establecida de 35 alumnos por curso a 105 entre 2 divisiones dado que los Institutos privados generalmente cuentan sólo con dos comisiones.

En relación con el ingreso efectivo de los alumnos a las distintas carreras, cuándo el número de alumnos supere al de las vacantes autorizadas se procederá a dos tipo de mecanismos: examen de ingreso o sorteo. Pero aquí también existe una contradicción o al menos una ambigüedad en la redacción de los artículos ya que en el Art. 9º se determina que si por uno u otro mecanismo existieran aspirantes que quedaran imposibilitados recibirán un certificado para ingresar a otros institutos que dictasen la carrera en la cual se inscribieron.

Más que contradicción, un verdadero despliegue burocrático para el alumno y la institución y una desnaturalización del examen de ingreso. ¿El alumno eliminado puede pasar a otra institución?...Interesante, desde el punto de vista de la contención de nuestros jóvenes, pero banal en cuanto a un examen absolutamente nominal, sobre todo realizado luego de un propedéutico.

Por otra parte, existe la posibilidad cierta de que el alumno no encuentre en su misma ciudad o en otra a la que se trasladó para poder concretar sus estudios, otra institución con la carrera elegida. Si optó por una institución pública quizá deba pasarse (si puede) a una privada o viceversa, lo que también crea una inútil confrontación entre educación superior pública y privada.

En otro aspecto, el tope de 35 alumnos por sección que aparece como un supuesto pedagógico favorable tanto para el alumno como para el docente, aunque no se lo menciona en este sentido, no contempla, sin embargo, la posibilidad cierta del desgranamiento, absolutamente habitual en todas las carreras, teniendo en cuenta el perfil de nuestros jóvenes, que antes se mencionara, desorientados en un contexto adverso donde tampoco están claras las necesidades académicas

que respondan a un proyecto de crecimiento y menos aún líneas políticas explícitas que apunten al “desarrollo provincial”.

¿Qué se pretende con este tope?: ¿un trabajo desmesurado de retención y más de las veces inútil por parte de los docentes y la institución? o ¿el vaciamiento progresivo de las secciones para que las carreras agonicen hasta desaparecer?

En otro sentido, muchos alumnos aclaran su vocación en una suerte de aprendizaje ensayo – error, durante la marcha del primer cuatrimestre para afianzar o desgranarse de la carrera elegida. Se entiende que se alude a 1º año. Queda sin aclarar el cuerpo de los cursos superiores cuando éstos excedan los 35 alumnos y las tres secciones como máximo.

Hasta aquí, una lectura crítica de la polémica Resolución 145 pero como representantes de los trabajadores, el SADOP confía en que seguiremos siendo es cuchados y que nuestra postura crítica contribuirá al enriquecimiento y la transformación del nivel terciario, estadio cada vez más valorado en los países centrales. Pero estas conversaciones serán fructíferas en cuanto no excluyan en ningún grado la defensa de los intereses del trabajador docente que mucho tiene que aportar en las decisiones futuras porque es el verdadero conocedor del nivel .

También debe esperarse el pronunciamiento legislativo cuyas comisiones de educación están estudiando el problema.

ÚLTIMO MOMENTO
Llegando al cierre de esta publicación el Ministerio de Educación de la Provincia emitió la Resolución Nº 230 en la que se extiende el período de inscripción a los institutos terciarios y se permiten comisiones de más de 35 alumnos.
De cualquier modo, y aunque esto signifique haber sido escuchados en los reclamos, hay cuestiones que todavía merecen un tratamiento exhaustivo y su correspondiente resolución.


Malestar Docente

Otros Datos

Como se consignó en el número anterior, el 50% de las patologías que presentan los docentes con licencia se atribuyen a situaciones de estrés laboral o directamente a descompensaciones psíquicas. Las fuentes consultadas afirman que la etimología de estas disfunciones se relaciona, en casi todos los casos, con las alternativas de la vida institucional. Los problemas de este orden están referidos principalmente a presiones y sobreexigencias a las que se ve expuesto el docente en su rol fundamental, desde la situación cada vez más dramática del alumno y su entorno (sea cual fuere el sector social), hasta una altea conflictividad con el personal directivo que también se refleja en la imposibilidad de entablar lazos de compañerismo y cooperación.

Testimonios recibidos

Presiones y Salud
(Aclaramos que sólo se publica un testimonio por razones de espacio, en los números sucesivos se difundirán otros)

El carácter anónimo de este envío no responde a ningún acto de cobardía o de falta de compromiso, confieso que se debe al temor y al peligro cierto de perder mi trabajo.

Soy una docente soltera, todavía joven, de un hogar con ingresos muy limitados, con un padre jubilado, una madre ama de casa y una hermana que cursa el nivel superior pero que no consigue trabajo. El perder el magro ingreso que recibo por el dictado de mis cátedras sería devastador para los elementales compromisos familiares.

Entonces, he supeditado a esa responsabilidad la “valentía” de darme a conocer con nombre y apellido y menos mencionar el establecimiento en el que me desempeño.

Pero lo hago, de alguna manera, porque mi situación representa la de muchísimas compañeras de mi institución y de otras que pasan por mis mismas circunstancias y entonces mi testimonio sirve porque supera el yo individual y comprende el yo colectivo.

Cada día que vuelvo de mi lugar de trabajo, debo apelar a todos los rudimentarios saberes sobre relajación que poseo. Mi cuello está contraído, endurecido y muchas veces se complementa con dolores agudos en la base del cerebro y en la espalda. Nunca termino de descontracturarme y muchas veces llego mareada y con profusa transpiración. Tampoco me es fácil conciliar el sueño y paso algunas noches de insomnio. Clínicamente “estoy sana” ¿Entonces? Y entonces, cada noche hago un balance de los acontecimientos cotidianos y llego siempre a la misma conclusión: la escuela, la presión a la que nos vemos sometidos diariamente los docentes privados (aunque no quiero ni debo generalizar).

La relación con las autoridades siempre es tensa, aunque aparezca como amable y respetuosa.

Nunca eludí las responsabilidades, que hacen a la vida institucional e inclusive a los trámites burocráticos que trascienden los académicos en la tarea docente.. Pero es que cada recomendación o directamente orden de algún tipo de estas actividades se convierte solapadamente en una amenaza a la continuidad de mi trabajo. El recibir directivas y el peligro de perder el cargo se convierte en una sola y misma instancia. El temor a no satisfacer plenamente las exigencias está presente en el mínimo acto administrativo.

También en las “orientaciones pedagógicas” que con oscilantes y hacen que una vacile en el tratamiento de la cátedra cuyo proyecto ha trabajado con dedicación y responsabilidad. Todo es dudoso: aplazar o promover, corregir, comprender, dar más oportunidades o ser más riguroso, ampliar o restringir los contenidos y la bibliografía. Al alumno “HAY QUE CUIDARLO”, no como educando sino como MERCADO pero... ¡que no se note!

Cuando la clase ha encontrado el clima más propicio para el proceso de aprendizaje, lo que para mi es una “fiesta”, es lo que más me gratifica, las interrupciones de empleados o administrativos o hasta directivos para alguna que otra orden burocrática o para señalar un error en el papeleo son frecuentes. Con lo cual se rompe el clima y yo debo autoviolentarme y autopresionarme para aparentar que no ha ocurrido nada y rehacerme para retomar ese difícil clima. Jamás y menos por mi edad y mi alimentación tuve niveles anormales de colestero, los últimos exámenes demostraron que estaban elevados y el clínico lo atribuyó al estrés. También este mismo estrés me produce frecuentes amenorreas. El traumatólogo me dice que mi cervical es un “poste recto” en cambio de describir el movimiento anatómico normal. Cuando muevo el cuello parece que tuviera una bolsa de arroz que se derrama y más aún cuando llega el momento de cobrar y no está el depósito, lo que me obliga a dirigirme al cajero 5 o 6 veces a comienzos de cada mes. O cuando me hacen firmar como recibido mi proporcional de incremento de $100 que nunca percibo, previas explicaciones de que no les alcanza por el momento pero que con el tiempo esto se concretará y si me niego a firmar, mi trabajo peligra (no porque lo digan, se percibe como una implícita y sorda presión).

Habría otros detalles que juntándose agudizan cada día más mi situación de estrés como por ejemplo el sentirme siempre observada y controlada por algunos compañeros cercanos al empleador ya que la política parece ser dividirnos y separarnos, pero no quiero abusar de este espacio que creo será de alguna utilidad.

Una docente particular más.


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