Edición Digital de El Borrador - Julio 2003 - Año 6 - N° 40
 
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<< La Argentina K nos espera >>

Parece indiscutible que en la Argentina hay nuevos vien- tos, patagónicos, setentistas, progresistas, sin tinturas ni colágeno, sin rituales ni conocidos menemistas...., nuevos...!

Dicen que querer creer, ya es creer un poco..., quizá querer esperar sea también tener algo de esperanza..., o tal vez la esperanza sea la virtud de creer y esperar cuando nada racional lo justifica o sustenta..., quizá porque la desilusión nos agotó en el pasado, y para el tiempo que se viene o nos queda ponemos los sueños..., sin muchas explicaciones ni detalles..., mientras vamos sobreviviendo.

Para esta emocional decisión de creer y esperar aportan mucho condimento los medios de comunicación; así consumimos a-críticamente todo su mensaje subliminal, absorbiéndolo indefensos, como cansados de tanto esperar e injustificadamente confiados...!

Lo cierto es que hoy, en estos tiempos, invadió al país una “sensación” de ilusión o de virtuosa esperanza, que acompaña al Presidente, como un áurea o alo popular, como su escolta.

Mientras Kirchner avanzó sobre los objetivos estratégicos que se propuso (Fuerzas Armadas, Policía, Corte Suprema, Pami, Mercosur, FMI, Sistema educativo, etc.), dejando signos personalísimos en cada acción, la gente (el pueblo) sigue esperando las soluciones para sus problemas cotidianos, pequeños o simples, pero que siguen cantando el presente todos los días.

En materia de política educativa, vale apuntarlo, designó a un reconocido investigador del tema como Ministro, compensando su cuño ideológico “de izquierda”, con la del Secretario del Consejo Federal de Cultura y Educación, que proviene y representa al Consudec y, por ende, a la Iglesia Católica. Apuntaló a las provincias más comprometidas con el auxilio del Banco Mundial, requiriendo el compromiso de todos para contar con 180 días de clase, con los sueldos pagados, y con los “deberes” al día...; sin los cambios anhelados, necesarios y convenientes pero..., con las escuelas abiertas y con docentes y alumnos en las aulas...

A Santa Fe llegó con la promesa de pagar las deudas de sus antecesores, sin superar ni emular el enorme gesto solidario de los argentinos de todos los pueblos y ciudades que, escandalizados y sensibilizados por las imágenes televisivas, respondieron con ruborosa generosidad.

En materia política siguió a Marechal, el que nos enseñó que del laberinto se sale por arriba, saltando por encima de la interna Menenm-Duhalde y dejando a un lado al PJ como su instrumento de acción política para las sucesivas elecciones provinciales, lo que no es del todo novedoso (Menem lo hizo...), pero que también trajo alivio a los que tampoco quieren jugar en esa interna. Como símbolo de la vieja política, de la que no puede negar su origen, le habló al pueblo el día de su asunción, obviando mencionar claramente los compromisos internacionales que tenemos, los límites a nuestros sueños y todo aquello que no podremos eludir..., tal vez para no matar la ilusión...!

Nuestra salud mereció un párrafo en el discurso inaugural, y con sinuosa precisión nos anunció el establecimiento de un Sistema Nacional de Salud, que partiendo de los Hospitales públicos, incluya a todos los agentes o instituciones de salud, como las Obras Sociales y Prepagos. Hasta aquí no nos dijo nada nuevo, pero sí confirmó que la receta del Banco Mundial no será desoída, por lo que es de esperar que este sistema evolucione rápidamente hacia un seguro, lo cual dista mucho de nuestro sueño sobre un sistema solidario de salud, porque los seguros cubren (atienden) los siniestros, que si bien no distinguen bolsillos al momento de ocurrir, sí diferencian perfectamente al momento de establecer los montos con que indemnizarán (atenderán) al siniestrado (enfermo), dependiendo ahora sí del bolsillo del interesado.

Mientras algunos militares se seguían quejando y Nazareno decidía su renuncia, los santafesinos nos debíamos reponer de la “emergencia hídrica” (neologismo estúpido que inventaron para eludir la verdad: nos inundamos....., otra vez...!). Algunos volvieron a sus casas, otros fueron reubicados en asentamientos especiales, pero todos dejaron las escuelas...para que pudiéramos volver a las escuelas...

Como presumíamos y quisimos evitar, los más perjudicados son los que peor trató la inundación...y ahora “tienen clase” en aulas prestadas, 90 minutos por día..., pero con la mochila que les entregó la Unicef...!

Mientras la campaña electoral va definiendo los candidatos y éstos buscan su lugar “bajo las sábanas-boletas”, nosotros, el pueblo, seguimos esperando la solución soñada para nuestro problema de cada hora, de cada día,...o de siempre...!

La inundación, pese al barro, la miseria y la oscuridad, nos señaló claramente de quiénes podemos nosotros esperar algo: del pueblo y sus organizaciones.

El gobierno, los medios de comunicación, las fuerzas del orden, todos, absolutamente todos llegaron después que el agua...cuando ya el daño era irremediable e inevitable, a pesar de que pudieron y debieron evitarlo o minimizarlo..., aunque ellos también se inundaron aún antes que la mayoría de los santafesinos, a pesar de que supuestamente lo sabían..., a pesar de todo..., llegaron después que aquel vecino, de aquel amigo, o de ese desconocido que justo nos ayudó...

Y qué decir del enorme gesto de todos los argentinos que nos enviaron su ayuda o que rápidamente se organizaron para ayudarnos...

A todos éstos aún no les hemos dicho Gracias...!, como corresponde y como se merecen....

Quizá la alegría del resultado electoral, o quizá la deserción de Menen, logró este gesto tan humano, esta gesta solidaria para con Santa Fe...!

Deberíamos aprovechar esta “buena onda” para devolverle a Santa Fe, a todos nuestros niños y a todo el país, un sistema educativo en serio, para que tengamos una Educación que nos una y sostenga a todos como Nación.

Desde el SADOP aportamos nuestra experiencia de atender a niños en situación de crisis, a través de la Escuela de Servicio Hospitalario y Domiciliario, proponiendo una metodología que respetara al niño, al docente, y que brindara equidad en medio de tanta iniquidad...., pero lamentablemente Unicef (que aquí sustituyó a la Unesco) entendió y auspició que el sistema educativo funcionara de alguna (cualquier) manera, entendiendo que lo principal era que funcionara...., cuando lo esencial es que el sistema educativo eduque..., para lo cual imprescindiblemente se debe respetar a sus actores...!

Lamentablemente funcionamos como funcionamos...y cada cual sigue con su problema a cuestas...sin que sepamos los argentinos...qué nos espera...!

Hasta la próxima.-

Pedro E. Bayúgar
Secretario General Seccional Santa Fe
Secretario Adjunto Consejo Directivo Nacional



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