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Jardín
del SADOP
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Y si de leer se trata...
"El mejor transmisor de la literatura es un adulto
que goza con ella"
Adela
Castronovo
Para
amar la lectura, el contacto con el libro es fundamental.
Por lo tanto, generar situaciones de acercamiento entre
los niños y la literatura desde sus primeros meses
de vida fue, es y será siempre un camino válido
para desarrollarse, tal como lo sostiene Angelina Trozzo
cuando dice que "la literatura es arte con un peculiar
trabajo con el lenguaje que comprometen la reflexión,
el pensamiento, las emociones, la imaginación".
¿Por qué es bueno
contarles cuentos a nuestros hijos?
Porque es positivo compartir momentos de intimidad y tranquilidad,
despertando con naturalidad el gusto por la lectura y el
amor por los libros. Este canal de afecto compartido propicia
además que se superen miedos infantiles tales como
el del abandono, la oscuridad, los celos.
Cualquier ocasión es buena:
en medio de un berrinche, cuando está inapetente
en la sillita de comer, o aburrido, pero seguramente el
mejor será antes de ir a dormir, comenzando los sueños
de cada noche con imágenes placenteras, estimulantes
para los sentidos, amables para el alma infantil.
Es aconsejable hacerlo con voz pausada, clara, matizando
con diferentes tonos, jugando a ser los diversos personajes
o para el relato de diferentes situaciones, ya que los niños
disfrutan experimentar el drama, la tensión y lo
gracioso de una buena historia.
Si bien existen excelentes propuestas de literatura infantil
para disfrutar, es interesante no olvidar que el anecdotario
personal es una valiosa fuente de inspiración
a la hora de contar cuentos.
Muchos
padres y maestros descubrieron su vocación de autores
creando relatos para sus hijos, sin más pretensión
que la de entretenerse juntos.
Es bueno también recurrir a fotos y dibujos para
construir hechos narrativos y por qué no, "editar"
los primeros libros caseros que formarán parte de
la biblioteca familiar, ya que en cada casa tiene que haber
un lugar especial reservado para los libros: una caja de
cartón, un estante, un cajón del ropero, una
mini-biblioteca en el cuarto del niño. Ese lugar
donde él sabe que podrá encontrarlos cuando
los necesite, para mirarlos, manipularlos o llevárselos
a alguien de la familia para que se lo lea.
Igualmente, recomendamos las siguientes colecciones para
tener en cuenta a la hora de elegir:
·
"Rojos y azules de Quipu" (Editorial Quipu)
· "Atlántida Mini" (Editorial Atlántida)
· Serie "Gatonerías, conejerías,
perrerías. (Editorial Deldragón)
· Pan Flauta (Primera Sudamericana)
· Los Caminadores (Primera Sudamericana)
Hasta
nuestro próximo encuentro.
Alejandrina
Cardonnet
Bibliotecaria del Jardín de Infantes Nº 1443
con Servicio Hospitalario de SADOP
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Centro
de Jubilados del SADOP
Tiempo
de mirarnos
"El
hombre no vive aislado sino que, siempre y en todo
lugar, forma parte de un grupo humano".
Esta verdad incuestionable nos muestra que ese ser
racional, único del planeta, trabaja, lucha,
crea y se esfuerza para que el grupo social del que
forma parte sea cada día más rico y
con mejores posibilidades.
Es consecuencia de esto, el hombre en todos los tiempos
ha estudiado los hechos ocurridos a su alrededor,
ha provocado otros y siempre los ha comparado con
sucesos semejantes, parecidos; saca conclusiones,
sus conclusiones le han servido para transferirlas
y lograr, paulatinamente, el mejoramiento social,
el progreso científico y técnico del
mundo de hoy.
Entonces,
esta relación de un hecho con otro, esta comparación,
este ordenamiento, esta transferencia de ideas constituye
la evaluación.
¿Cómo estamos procediendo? ¿Hasta
qué punto estamos alcanzando objetivos? ¿El
éxito? ¿El fracaso?.
Entremos en el mundo de la valorización. Ahí
constataremos si el proyecto que estamos llevando
a cabo tiene razón de ser llevado a la práctica.
Todo proyecto, toda idea destinada a servir al hombre
debe ser objeto de una valoración.
Valorar es evaluar y evaluar es medir.
Es por eso que: La educación, por la incidencia
en el mundo, debe valorar no sólo a los alumnos
sino también a los docentes ya que son los
gestores, el fermento de esta empresa espiritual-pedagógica.
Hace algunos días compartí el festejo
de los 40 años de la escuela donde comencé
a trabajar en el mundo de la educación, de
los niños, de la cultura; y no pude dejar de
mirar y evaluar si ese proceso, ese camino mío
había incidido dejando alguna huella de amor,
de sentido pedagógico.
También mi camino tuvo y tiene matices gremiales,
lo inherente al ciudadano, al trabajador, me interesa
y me moviliza. Y así, en este año tan
particular, especialmente respecto de nuestra ciudad,
trato de mirar hacia adentro, de evaluarme y evaluar
hoy a mi grupo de pertenencia:
El Centro de Jubilados y Pensionados del SADOP, donde
especialmente tratamos de ser
"Pasivas
pero no inactivas".
A SADOP
gracias por confiar.
Hasta
el próximo Borrador
Águeda.
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