sus
manitos y mira interesado, pero hago como que no lo
veo y sigo hablando con la mamá, le digo que
todo lo que tengo es para los nenes que están
en el hospital que les guste jugar y aprender, pero
(y pongo cara de payasa triste) si Alex no tiene ganas
de ver lo que le traje, me voy y vuelvo otro día.

La
respuesta la recibí de él, con un «NO
SEÑO, VENÍ» y eso fue suficiente,
eso solito bastó para que entre Alex y yo se
construyera un puente hecho de juegos, de música
con la cual se aprendía hasta la última
palabra de cada canción y de cuentos de hadas
donde su imaginación volaba por lugares lleno
de duendes y elefantes azules.
Así como Alex, hay miles de chiquitos hospitalizados
que esperan ansiosos ese momento de magia, ese momento
donde se les permite aprender jugando, creando, dejándolos
ser...dentro de sus posibilidades y debo de decir,
que yo también espero ansiosa ese encuentro
ya que tengo la posibilidad de trabajar por ellos,
para aprender de ellos...y trabajar es servir, servir
es vivir y vivir es amar, por que la vida se nos dio
para eso.
* Estructura de hierro que se coloca para que
las sábanas no toquen la piel quemada del paciente.