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Benedicto XVI

El conflicto docente en la provincia de Santa Fe se encauzó y culminó en el ámbito de la Conciliación Obligatoria, que dispuso la Secretaría de Trabajo de la Provincia.

Ese viejo instrumento de la legislación laboral, que sirviera tantas veces para superar los enfrentamientos entre trabajadores y patrones, otra vez dio sus fruto, pese a las desconfianzas de muchos, y pese a la precaria solidez política de esta convocatoria.

El salario docente no cambió sustancialmente. La reclamada jerarquización salarial se plasmó reivindicando la bonificación por antigüedad, como un primer paso para el blanqueo salarial. Somos, pese a todo, los docentes con el mejor sueldo del país, de este país que se ufana de consagrar un salario básico para los docentes, por debajo del costo de vida de los más pobres…

Las cuestiones pendientes son muchas: la jubilación docente, su financiación y régimen; el nomenclador, y la imprescindible evaluación de la aplicación de la Ley Federal de Educación en la provincia, para saber qué pasó, qué nos pasa y qué queremos que no nos pase más…

Hasta aquí, lo que los diarios dijeron y algo de lo que sucedió en estos días, días en los que gobernantes, dirigentes sindicales y docentes fuimos protagonistas de un conflicto que marcará historia, dentro de las pequeñas historias de nuestros días…

Pero los docentes privados tuvimos también otra historia, esta historia que los medios no quieren, no les interesa o simplemente no cuentan…, porque todos sabemos que nuestros empleadores siguen desempeñando el consagrado papel de «los malos de la película» o los «villanos de esta historia», de nuestra pequeña historia de todos los días…

Efectivamente, ellos (nuestros empleadores) no quisieron asumir ningún rol en el conflicto (salvo «apretar» a sus docentes, incumplir

toda normativa que les imponga alguna obligación, o tratar de impedir el libre ejercicio de la protesta), con las honrosas excepciones que siempre hay que considerar.
Tampoco ellos (nuestros empleadores) quisieron asumir ninguna responsabilidad en la solución del conflicto (seguramente porque ellos no tienen «nada que ver…»).

En la última audiencia de la mencionada Conciliación Obligatoria les dijimos por escrito que no tienen vocación de acuerdo o voluntad negociadora…, y ellos (nuestros empleadores) calladamente firmaron el acta…, reconociendo con su silencio y firmando para que no queden dudas, que efectivamente no quieren dialogar ni acordar nada…!, porque ellos ( nuestros empleadores) no tienen capacidad, vocación, ni intención de allanarse a los justos reclamos de sus trabajadores…!

La Conciliación Obligatoria ha sido prorrogada…, conforme a la ley, por única vez y hasta por 15 días hábiles más.

Los días transcurrirán, los plazos fenecerán, y así las cosas, el conflicto subsistirá…!

Porque lo que deben pagar no lo pagarán…, las leyes no las cumplirán y la justicia (ese valor que ellos no conocen) seguirá esperando, para que se concrete en otros días de otra historia…

Mientras tanto, en Roma, Benedicto XVI comenzó su pontificado…

Esta elección será para todos ( para los que creen y para los que no creen, para los que celebran y para los que se lamentan, para los que sintieron la muerte de Juan Pablo y para los que no se quisieron enterar) será una continuidad de la misma historia, apenas si un cambio de nombre…

Allá, como aquí, nada cambió…, al menos por ahora…!


Hasta la próxima.