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La Manzana de la discordia

Hacete amigo del Juez, no le des de qué quejarse, siempre es bueno tener, palenque ande rascarse…» nos dice José Hernández en nuestra obra mayor el Martín Fierro.

Desde siempre hemos recibido este tipo de «mandatos» culturales, que subliminalmente nos inculcaron la solución individual, nos enseñaron la forma de «zafar» de la ley, y nos convocaron a creer poco en la justicia como valor. Así, todo es fruto de «mi amigo el Juez» y no es consecuencia de lo que en justicia y por derecho me corresponde…

Además este amigo juez es propiedad exclusiva, por lo que siempre tiene que responder a nuestro interés, y a ninguno más…, ni equivalente, ni superior…, sólo a nuestro interés…

Obviamente un Juez de estas características extremas sólo puede responder a los intereses de los poderosos, y dentro de éstos, a los más poderosos…., nunca buscará la Justicia, nunca se fundará en el derecho.

Así también la Justicia será siempre la respuesta al interés y al poder del amigo del Juez…, lo que equivale a decir que no será justicia…!

Los más pobres, entonces, deberán apelar a dar lástima y a que los medios de comunicación los muestren desvalidos y difundan sus intereses (también los pobres tienen intereses) o el supuesto derecho que les asiste, para que el Juez, por «amistad» con los medios de comunicación o buscando una buena imagen, responda a esta cuota de «poder social»acumulado…

Los menos pobres buscarán, por su propia cuenta, los elementos de poder para hacer justicia doméstica, sin intermediarios, para hacer la justicia por «mano propia»…

Los ricos le harán saber al Juez lo que están «dispuestos a dar» para que se haga justicia…

Los poderosos, sin salir de su sitial, hasta le harán llegar al Juez sus mensajes mafiosos, para que comprenda sus razones y responda, en definitiva, a sus intereses…

«Son campana de palo, las razones de los pobres…» nos sigue enseñando el Martín Fierro, y todos sabemos que toda campana para que sea eficiente, para que sea campana de verdad, tiene que tañir y hacerse sentir por sí misma…
Las «razones verdaderas» las que conmueven a los jueces y a la sociedad, obviamente, son las razones de los ricos, las razones de los que no son pobres (según José Hernández)…

Así las cosas, la justicia de estos jueces es siempre injusta, porque no responde al derecho sino que es producto del poder o de la «amistad»

Pareciera que tampoco nos interesa mucho que responda al derecho, sino que responda a nuestros intereses, porque aparentemente en realidad buscamos y procuramos una Justicia a medida…, a la medida de nosotros, de nuestro poder y de nuestro interés…!

Si nos ponemos a pensar cuál es la génesis, el origen de todo esto, no podemos caer en creer que esta sociedad sigue a «pie juntillas» las enseñanzas de Fierro…

Paralelamente, en estos tiempos en que todo se le adjudica a la educación y nada se le confía a la educación, bien podríamos ponernos a reflexionar nosotros, los docentes, en qué hemos hecho o no hemos hecho…, si en nuestras aulas estuvo o está la causa…, o en qué contribuimos sin querer y sin pensar para que no haya Justicia…, o qué deberíamos hacer para que tengamos Justicia…!

Los interrogantes son profundos y no tienen respuestas simples.

Quizá, al revisar errores, recordemos la estampa bíblica en la que nuestros padres, por querer tener todo el poder y ser como dioses, comieron el fatídico fruto y dieron por terminado el mundo perfecto que no conocimos…

Quizá en aquella simbólica manzana de regalo, que recibimos de algún alumno, estuvo la cultura incorporada del zafar, del hacerse amigo, de la injusticia encubierta…

Quizá sea muy difícil desentrañar lo que viene por interés de lo que viene por afecto…

Quizá lo mejor sería que en nuestras aulas no respondamos ni al interés ni al afecto, sino que respondamos al derecho…, para lograr y poder enseñar la Justicia…

Pero es claro, nadie puede enseñar lo que ignora y nadie puede dar lo que no tiene.

Si la ley (el derecho) está siempre para que la cumpla otro…, si la justicia es siempre a medida de lo que le conviene al poderoso…, en las escuelas y en nuestras aulas seguiremos regalando y consumiendo la manzana de la injusticia…!


Será hasta la próxima…!