Index Site

EFAs, la gran familia

¿Quién se imagina en cualquier colegio privado a los docentes compartiendo el salario porque la institución no tiene cómo pagar un cargo no incorporado?. Semejante grado de compromiso con la educación y con los compañeros de trabajo es poco común de encontrar. Sin embargo, ocurrió en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de Colonia Durán, donde sólo 3 docentes reciben el aporte completo del Ministerio de Educación para el pago de sus sueldos. Estos primeros, no dudaron en poner la mano en el bolsillo y compartir el fruto de su trabajo las veces que la alcancía de la institución no llegó a afrontar los haberes de los demás profesores con cargos autorizados pero no incorporados.
Actitudes de este tipo convierten a las EFAs en una gran familia, donde el compromiso, el respeto y la humanidad entre sus miembros construyen una institución educativa con bases sólidas.
La primera Escuela de la Familia Agrícola surgió en la provincia de Santa Fe hacia fines de la década del ’60, en la localidad de Moussy. Hoy ya suman diez los establecimientos con esta pedagogía, más dos aulas radiales, esparcidos por las zonas rurales de la amplia geografía santafesina.

Las EFAs cumplen un rol social de suma importancia: brindan enseñanza de nivel medio en las regiones más inhóspitas, donde el Estado está ausente. Están basadas en la «pedagogía de la alternancia» que implica que los alumnos permanecen 15 días en la escuela y 15 en su casa.

Es una apuesta fuerte destinada a evitar la emigración de los jóvenes rurales a las ciudades para poder continuar el secundario (hoy EGB 3 y Polimodal), y a colaborar con aquellos otros cuyas familias no podrían afrontar ese costo aunque quisieran.
Como parte inseparable de las EFAs está el trabajo de un equipo en su conjunto, involucrado, compenetrado y comprometido en la tarea pedagógica. Lo integran varios actores: los docentes, los chicos, sus familias, y la comunidad que los rodea.
Las Escuelas de la Familia Agrícola son establecimientos privados que surgieron de una necesidad educativa concreta y gracias al esfuerzo de las comunidades. Los Consejos de Administración -formados por los propios padres que son los socios directos de las escuelas- velan por el mantenimiento de la institución y por la puesta en práctica de una filosofía adecuada a los tiempos que corren.

El Ministerio de Educación de la provincia subsidia los cargos docentes, la copa de leche y el comedor. Los servicios, gastos de mantenimiento e inversión en infraestructura se atienden con la cuota de los chicos y con lo que se recauda de eventos a beneficio. «La cuota nunca puede ser elevada porque muchos son hijos de peones rurales. Más de una vez pagaron el aporte con un lechón o batatas», dijeron desde una de las EFAs.


El modelo de alternancia

Lo que los chicos aprenden en la escuela durante los 15 días es aplicado luego en emprendimientos productivos que llevan a cabo en sus hogares. Se brinda una enseñanza técnica orientada a la producción agropecuaria, y esta formación para el medio rural también colabora para que el alumno valore el campo.
«Lo que sucedía antes de que estuvieran las EFAs era que, al no haber oferta educativa en la zona, los chicos iban a estudiar a la ciudad más próxima y se quedaban allí a trabajar; no volvían más al campo», señaló Olga Rivas, docente de la EFA de Arroyo Ceibal, institución con 34 años de presencia en esa región.
«El sistema de alternancia implica una formación continua», explicó por su parte Norma Carena, docente de la EFA de San Martín Norte. Durante los 15 días de escolaridad, «tienen jornadas completas; es decir, empiezan el día a las 7.30 de la mañana, hacen un corte al mediodía y retoman las actividades por la tarde», dijo.


[ 1 ] - [ 2 ] - [ 3 ]