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EFAs, la gran familia

Aprenden la currícula exigida para EGB 3 y Polimodal y, en el Espacio Nº 4 (propio de las EFAs) desarrollan todo lo que hace a las producciones agrícolas y animal, participan de talleres y hacen sus primeros pasos en la administración y gestión de servicios agropecuarios.
«El modelo va alternando dos situaciones: escuela y hogar. El chico sigue aprendiendo en su casa, donde realiza trabajos de estadía, que son investigaciones, encuestas a productores y profesionales, búsqueda de material, aplicación práctica de problemas’’, detalló Sergio Guzmán, de la EFA de Colonia del Inca, en el distrito de Tostado, institución con una trayectoria de 33 años.
Los padres son un pilar importante en la pedagogía de alternancia, porque vienen a ser los «segundos docentes». Deben realizar un seguimiento y acompañamiento de sus hijos en los 15 días de permanencia en el hogar.
Los boletines informativos son una herramienta diseñada para que los padres estén al tanto de la educación de sus hijos y conozcan cuáles son las dificultades que presentan en el proceso de enseñanza aprendizaje. Para esto la relación docente-familia es clave. «Los profesores conocemos a cada una de las familias, las visitamos, y hay un boletín que permanentemente viaja de la escuela al hogar, donde se evacuan las dudas y se transmite información; los padres saben perfectamente cómo va su hijo», aportó el docente.
«La familia rural valora mucho la educación; lo primero que ve, firma y comenta es el boletín de alternancia, participa de las reuniones escolares sin falta, a pesar de las distancias», agregó.


Educar en valores

Humberto Tonelli (EFA Intiyaco) y Marco Bastacini (EFA Colonia Durán) coincidieron en que «la alternancia pone el acento en que la vida educa y enseña; hace especial hincapié en lo que sabe la familia y no sólo el profesor. Ahí radica una diferencia clave con el sistema tradicional: la familia educa, hay que reconocerla y revalorizarla».
Los docentes que dialogaron con El Borrador destacaron otra diferencia de las EFAs con la escuela común: la formación humana.

Cada establecimiento tiene entre 100 y 150 alumnos, y dispensa una atención más personalizada. En la escuela se trabaja la reflexión individual y grupal de los chicos, con herramientas como las revisiones diarias o los coloquios semanales donde cada uno evalúa su relación con los compañeros y docentes, puede opinar sobre lo que no le gustó y se buscan soluciones en conjunto a los problemas que aparecen.

«El coloquio -dijeron- es una herramienta que apunta al encuentro y desarrollo personal. Hay un acompañamiento muy de cerca del equipo docente y la familia para tratar de formar una persona de bien, con valores cristianos».

Intiyaco, el esfuerzo por superarse

Cada EFA tiene su propia realidad, de acuerdo a la región. En algunas, concurren hijos de propietarios rurales y, en otras, como la de Intiyaco, la situación socioeconómica es más dura. «Entre un 55 y un 60 por ciento de los padres son Jefes de Hogar, y hasta que la EFA empezó a funcionar, podían hacer el secundario a razón de 12 a 15 chicos de Intiyaco y su zona de influencia de 45 km. Hoy, alrededor de 60 jóvenes están estudiando gracias a la Escuela de la Familia Agroforestal (la única en la provincia especializada en esta explotación)», comentó Humberto Tonelli, profesor de la institución que recibe en total a 110 alumnos, muchos de los cuales provienen de localidades más alejadas.
Pueblo norteño surgido a lo largo del ferrocarril y bajo el imperio de La Forestal, Intiyaco se fue esfumando tras el último vagón que atravesó esas tierras. A su gente no le queda otra que dedicarse al carbón y la leña; otros son cazadores, changarines y empleados rurales de los grandes latifundistas a quienes ni siquiera les conocen las caras porque viven en Buenos Aires o Rosario. Muy pocos son pequeños productores de 40 ó 50 cabezas de ganado.
La cuota que pueden cobrar a sus alumnos es de apenas 10 pesos en el Polimodal, mientras que la EGB es gratuita. Las comunas de donde provienen los chicos han becado a sus estudiantes y se hacen cargo del arancel. «La EFA es la única oportunidad que tienen estos jóvenes para superarse», cerró Tonelli.

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