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¿Qué es la disfonía y cuáles son sus causas?

A pesar de que la tecnología aparece como todopoderosa en materia de diagnóstico médico, el médico aún dispone de una herramienta natural y muy precisa mayoritariamente para efectuar diagnósticos. Estamos refiriéndonos a la voz.
Escuchar al paciente sigue siendo la herramienta más importante con la que cuenta el profesional de la salud.
En efecto, a través de la voz no sólo podemos descubrir cuando una persona está deprimida, alegre, triste o emocionada, sino que también podemos saber si padece ciertas enfermedades o alteraciones orgánicas. La laringe es el órgano encargado de producir la voz.
La laringe es un órgano que permite el pasaje de aire a través de su estructura hasta llegar a los pulmones. En su interior se hallan las cuerdas vocales que en realidad son dos músculos que movemos en forma voluntaria y nos permite emitir la voz. A diferencia de otros mamíferos como los gatos que emiten sonidos al inspirar, el hombre consigue fonar a través de la exhalación de aire por la laringe
Por lo tanto, para poder emitir sonidos, el hombre debe efectuar una buena inspiración de aire,  y  luego durante la espiración producir la  movilidad de las cuerdas vocales. Esta combinación permitirá que las cuerdas se unan en la línea media y vibren, generando la emisión del sonido. La disfonía es un síntoma que implica un trastorno en la calidad y/o cantidad de la voz, que hará que la misma se apague o altere su timbre.

COMO EFECTUAR UN
DIAGNÓSTICO PRECISO

Como sabemos, la disfonía es fácilmente detectable. Basta con escuchar a una persona para saber si su voz está alterada o no. Pero para indagar algo más allá, los especialistas estudian la laringe, para poder observar en detalle sus eventuales alteraciones.
Para esto, se recurre a un fribroscopía de la laringe, un procedimiento que consiste en la introducción de una fibra óptica de tres milímetros de diámetro por las vías nasales, pasando por la zona posterior de la nariz, y llegando hasta las mismas cuerdas vocales. Con esta pequeña cámara, el especialista puede divisar a la perfección todas las cuerdas y la región aledaña. Esto es simple, rápido, no doloroso y se puede realizar con una anestesia local tópica, en caso que el estudio sea mal tolerado.

Por medio de este sistema, el otorrinolaringólogo efectuará un diagnóstico presuntivo, que luego confirmará cuando reciba los resultados de los estudios complementarios.

MITOS Y VERDADES DE LOS REMEDIOS PARA LA DISFONIA

La sabiduría popular tiene respuestas para todos los males. Y la disfonía no es ajena a este fenómeno. Por ello, muchos recomiendan numerosos métodos supuestamente infalibles para curar las alteraciones de la voz. Veamos mitos y realidades de este problema:
Miel: nunca puede hacer mal. Este producto es muy sabroso, pero absolutamente inútil a la hora de curar una disfonía. Se supone que es beneficioso por su textura suave. Pero su tersura nada tiene que ver con la curación ya que, al ingerirla, la miel ingresa al organismo por la vía digestiva, y ni siquiera pasa cerca de la laringe, donde se encuentran las cuerdas vocales
Té: es útil, no por su composición química, sino por su elevada temperatura. Como sabemos, el vapor fluidifica las secreciones de las vías respiratorias, por lo que puede ayudar en ciertos casos de disfonía. Es decir que nos hace bien el vapor cuando la taza está cerca de uno pero la infusión en sí no produce ningún efecto.
Pastillas: estos comprimidos de venta libre en farmacias son sumamente útiles para los que las fabrican, pero poco necesarias para los pacientes que las ingieren. En pocas palabras, son placebos que no mejoran las disfonías.
Corticoides: son los únicos que realmente sirven para tratar ciertos casos de disfonía. Este medicamento debe ser prescripto por el otorrinolaringólogo y tiene sus indicaciones precisas ya que puede provocar numerosos efectos colaterales. El abuso indebido de estos medicamentos pueden provocar aumento de peso, hipertensión arterial, diabetes y tendencia a fracturas espontáneas. Muchas cantantes de ópera suelen tomar  corticoides para mantener buena su voz y por ello son obesas e hipertensas.

Baños de vapor y nebulizaciones: pueden ser de suma utilidad, porque despejan ciertas obstrucciones en la laringe y fluidifican las vías aéreas.
Pastillas de menta: brindan sensación de frescura en la boca, pero no poseen una acción terapéutica eficaz para contrarrestar la disfonía.


Autor: Dr. Alberto Chinski - Director de CECHIN