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ENFERMEDADES PSIQUICAS Y NERVIOSAS (parte I)

ESTRÉS Y EFECTO BOURNOUT

Últimamente, en el ámbito de los docentes, se habla mucho del estrés y del efecto « bournout»( síndrome del profesional quemado), usándose indistintamente estos términos y, a veces, incluso confundiéndolos. Aunque fuertemente relacionados entre sí en cuanto a su significado, no es lo mismo estar estresado que estar «quemado».
El estrés, normalmente surge cuando un individuo está sometido a fuertes demandas conductuales que le resultan difícil llevar a cabo. Sin embargo, el efecto bournout se origina por la percepción de una discrepancia significativa cuando los profesionales han sobrepasado su capacidad de reacción de una forma adaptativa. Su rasgo fundamental es el agotamiento o el cansancio emocional, o la sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás.

ESTRÉS: representa la suma de cambios no específicos en el organismo en respuesta a un estímulo. El estímulo positivo no suele causar problemas y sí el estímulo negativo. La respuesta al estrés es automática y con ella el organismo se prepara para hacer frente a la nueva situación. Por tanto, se activa el organismo o parte del mismo. Cuando las demandas de la nueva situación se han solucionado cesa la respuesta de estrés y el organismo vuelve a un estado de equilibrio. Dado que se activan una gran cantidad de recursos extraordinarios, el organismo se desgasta cuando se repite con excesiva frecuencia.

BOURNOUT: entendemos su efecto como el agotamiento, desgaste o fatiga psicológica en el trabajo, genéricamente , como una forma de aflicción producida por un sobreesfuerzo en el trabajo, que se manifiesta en severas pérdidas de energía y en un descenso de calidad y cantidad de rendimiento.
Estar « quemado» conlleva un cansancio emocional provisto de una pérdida de motivación, que suele progresar hacia la frustración y el fracaso. Soporta, además, sentimientos de desesperanza e indefensión, pérdida de recursos emocionales y desarrollo de actitudes negativas ante al trabajo, la vida y hacia otras personas.

Percepción por parte del docente:
síntomas y causas

El docente percibe y padece esta situación a través de los propios síntomas de estrés, que la mayoría de las veces sí son semejantes a los del «bournout», y ambos desembocan en un ausentismo intermitente e, incluso, en enfermedades laborales. Enfermedad que puede venir acompañada de fuerte irritabilidad, insomnio, vómitos, inestabilidad emocional, arritmias cardíacas, tensión nerviosa, preocupaciones excesivas, falta de energías...
Por otra parte, son varias las causas que originan el

estrés entre los docentes y, de paso, abren el camino sin retorno hacia el efecto «Bournout».

Los doctores Maslach y J. Jackson destacan, entre las principales causas: la falta y premura de tiempo para terminar el trabajo relacionado con las clases( preparación de las mismas, corrección de trabajos, programación de actividades, etc.), la falta de disciplina por parte de los alumnos, con reiteradas faltas de respeto hacia los docentes, la mala organización que padecen algunos establecimientos , la excesiva burocracia a la que se ven sometidos los trabajadores, por parte del Ministerio de Educación y las respuestas y soluciones ineficaces dadas en el entorno educativo.

A esto se suma el excesivo número de horas que trabajan algunos docentes para poder alcanzar algún salario digno, el correr de una escuela a otra, la falta de apoyo por parte de la familia y la baja consideración social que actualmente tiene la labor de enseñar.

Consecuencias del estrés y del bournout

Desde hace más de veinte años, en psiquiatría, psicología y medicina general, se señala con interés creciente que el estrés y el efecto «bournout» inciden, especialmente, en aquellos profesionales que mantienen contacto directo y permanente con las personas que son las beneficiarias del propio trabajo, como lo son los docentes, el personal de la salud, los asistentes sociales, entre otros. Las consecuencias del desgaste de la tarea docente pueden presentar las siguientes manifestaciones:

- Consecuencias psicosomáticas: fatiga, dolores de cabeza, trastornos en el sueño, trastornos gastrointestinales, hipertensión, dolores musculares y desórdenes menstruales.
- Manifestaciones emocionales: el distanciamiento afectivo, la impaciencia , la irritabilidad, los recelos de convertirse en una persona poco estimada pueden degenerar en desconfianza y actitudes defensivas.
- Consecuencias conductuales: ausentismo laboral, aumento en la conducta violenta y de los comportamientos de alto riesgo ( conductas suicidas, abuso de fármacos y alcohol) conflictos familiares y matrimoniales.

La actitud defensiva se manifiesta en la incapacidad de estos individuos para aceptar sus sentimientos. La negación de sus emociones es un mecanismo con el que el sujeto trata de defenderse contra una realidad que le es desagradable.


* Adaptación del texto:
«Estrés y riesgos psicosociales en la enseñanza» de Lucía Artazcoz Lazcano