Index Site

Comunicación, Educación
y Pensamiento Creativo

Crear a partir de lo que creemos

Por Lic. Alberto P. Trossero
Licenciado en Ciencias de la Información, tendrá a su cargo la Jornada de Capacitación, Comunicación, Educación y Pensamiento Creativo, a dictarse en la sede de Sadop el próximo 27 de agosto.

«Cuando una época se agota en sumar y restar, en medir y pesar; cuando se extingue su pasión por lo posible, cuando su imaginación no imagina o su esperanza se apaga, esa época deja de ser humana: ha renunciado a su verdadera medida. Cuando una época o vida no sueña tampoco puede despertar… Creer es crear; es saber que, paradójicamente, la realidad es lo que es, pero puede ser una vez más»
Hugo Mujica

Cuando el conocimiento, en tanto información, es entendido y ponderado sólo desde una perspectiva instrumental, se lo quiera o no, termina siendo funcional al paradigma positivista. En educación esto es dramático, supone la sublimación del manejo técnico en desmedro de lo sustantivo, de lo esencial. Si los conceptos y las teorías devienen en fines y metas del pensar, y no en insumos y operaciones del pensamiento, aun cuando se profese lo contrario, se termina negando la potencialidad creativa e inhibiendo el desarrollo de sueños individuales y colectivos.

Nadie es capaz de conquistar el don de la buena pluma como escritor sólo por la solvencia con la que es capaz de manejar un procesador de textos, por complejo que este sea. Tampoco es posible cimentar las competencias necesarias para inteligir la complejidad del mundo contemporáneo sumando acriticamente lecturas impartidas por sistemas sin rumbo pedagógico. En un sentido análogo podría sostenerse que no se puede sensibilizar a niños y adolescentes aludiendo a sus propias potencialidades expresivas y creativas a instancias de estudios taxonómicos respecto de las mismas.

El adecuado manejo y utilización de los soportes técnicos, sobre todo en educación, es siempre necesario pero nunca suficiente. En este sentido, y a la luz de la realidad imperante en el sistema educativo contemporáneo, podría decirse que si bien sabemos mucho, es mucho más lo que ignoramos.

En realidad, acerca de la relación entre comunicación, educación y cultura - escenario abigarrado donde se entretejen los sueños colectivos de una sociedad - podría decirse que se sabe tanto como para afirmar que la acumulación indiscriminada de saber (de información en todas sus variantes) no reduce la ignorancia.


Prof. Lic. Alberto P. Trossero

Vivimos un tiempo en donde el acceso a datos, referencias y nociones pareciera no tener límites, pero en verdad sí que lo tiene, y ese límite esta dado por la capacidad de asimilación interpretativa, sin la cual navegar por mares de información tiene un irremediable destino de naufragio intelectual, de pérdida de la esperanza y de incapacidad creativa.

En un contexto de relaciones complejas, en donde la sobreabundancia de estímulos informativos se muestra como un gran signo de época, la comunicación y la educación sólo tienen sentido y utilidad plena cuando son capaces de generar principios de identidad, de encuentro y de enriquecimiento genuino y sostenido.

De lo contrario, aquel ya clásico diagnóstico de Alwin Toffler agiganta su validez histórica: «Nunca hasta ahora tantas personas de tantos países se habían sentido intelectualmente tan desvalidas, ahogándose en un torbellino de ideas encontradas, desorientadoras. Un entrechocar de visiones sacude nuestro universo mental.»

En el horizonte educativo la promoción del pensamiento creativo sigue siendo, en buena medida, una asignatura pendiente. En palabras de Prieto Castillo, este estado de carencia se comienza a trascender a partir de una «una pedagogía empecinada en la esperanza y en la lucha –eterna, por siempre- con el sinsentido en cada una de las grandes instancias del hecho educativo.»

Hay que generar convencimiento y estimular la instauración de nuevos parámetros comunicacionales y educativos, y para ello es necesario, inicialmente, reconocer el contexto de mundo en el que estamos insertos, pero también es de fundamental importancia advertir el valor sustantivo de la potencialidad creativa. Solo pueden crear los que creen en lo que hacen. Y esto es mucho más que un simple ejercicio dialéctico, se trata de un desafío de época: la promoción de una alternativa cultural ante el escepticismo y el desencanto.