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Fármaco

En nuestra reciente historia laboral y salarial las llamadas sumas en negro, o sin aportes, se difundieron y aplicaron masivamente a partir de la convertibilidad, desde 1991 y hasta la fecha.

En un comienzo los trabajadores, particularmente los más jóvenes, entendieron que no tenía importancia esa «evasión legalizada» porque esos incrementos respondían en lo inmediato a las necesidades presentes, dejando la filosofía de la solidaridad y del futuro para otro momento.

La sospecha sobre el real destino de los aportes a la seguridad social, sean los jubilatorios como los de la obra social, fue un interesante abono para este desprecio a los valores del sistema solidario de salud y de la previsión social.

La imperiosa necesidad de salir de la inflación, que también nos come el salario (el presente y el diferido), y la férrea imposición del no al crecimiento del gasto público, asociado indebidamente a cualquier incremento salarial, fueron profundizando la falsa creencia de lo valioso de la convertibilidad y de lo útil y bueno de las sumas salariales en negro.

En realidad, frente a la urgente necesidad de contar con más dinero en el bolsillo para enfrentar las viejas necesidades y los nuevos desafíos, estas oscuras sumas fueron un remedio para «salir del paso», para superar la inmovilidad salarial y como un aporte de los trabajadores al plan económico que nos sacó de la hiperinflación…

Con este panorama, más de un trabajador entendió que era más justo y acertado este incremento dinerario en su bolsillo, aunque la Caja de Jubilaciones o la Obra Social se empobrecieran…, y más de uno se sintió «soberano» de su salario y más «libre» para disponer de su dinero…

Con la recreación de los créditos, también algún trabajador entendió que era más productivo su salario pagando las cuotas de un electrodoméstico, que aportando para un futuro no tan claro…

Ni qué hablar de los que además podían viajar…¡estaban encantados…!

Al discurso del gobierno, en apoyo de esta política, sólo lo contradecían algunos sindicalistas que seguían reclamando por los valores solidarios olvidados…

El tiempo pasó y llegó el tiempo de los ajustes…, para el gobierno de turno todo tenía un justificativo superior, y a los salarios sin aportes les sumó las bonificaciones en las contribuciones patronales…

Los que seguían reclamando recibían el mote de nostálgicos..., y con esta descalificación política y social encontraban solidez el salario en negro, la sospecha sobre lo solidario, la política privatizadora de las jubilaciones y el ajuste…

En el 2001, a los diez años de este plan, explotó el país en reclamos, reproches y bronca…

El resultado era patéticamente claro, pero no había otra alternativa: los trabajadores y su salario debían seguir esperando…!
En este país de infierno, el superavit reina en las finanzas públicas, la economía produce el milagro de crecer en cifras record, los que tenían mucho ahora tienen mucho más…!

Los trabajadores recibieron una y otra vez «caramelitos» salariales, de negro perfil…, pero ahora la nostalgia está de moda…, y una Argentina mejor, que nos incluya a todos, es parte del discurso oficial…!

Llegó la hora de «blanquear» nuestros salarios…, los que se habían olvidado ahora lo recuerdan…., y aunque nunca hay para valores tan pretéritos, se empieza a entender que lo que no se siembra no se puede cosechar, y lo que se desprecia hoy se puede llorar mañana…!

Para los griegos la palabra fármaco tenía cuatro acepciones: remedio, droga que produje encantamiento, purga y veneno…!

Nuestro salario, como nuestra economía, recorrió en etapas las cuatro acepciones.

Creímos encontrar el remedio para la hiperinflación y la inmovilidad salarial con las sumas en negro…., tuvimos el encantamiento de un salario mejor, del que eramos más dueños los trabajadores…, sufrimos la purga de las emergencias, los congelamientos y los ajustes…., pero no, por favor, no tomemos el veneno que significa olvidar el sistema solidario de salud y la jubilación digna para todos…!

Eso sería la muerte…de nosotros mismos cuando seamos viejos, de nuestra familia, de nuestra sociedad y de la justicia social…!

Hasta la próxima.-