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"CUESTIONES DE FAMILIA"

Dado que el mes de octubre se considera el «Mes de la Familia», me resultó oportuno reflexionar sobre las vicisitudes que la institución familiar ha ido recorriendo y el efecto de las mismas en la concepción de niñez y de infancia.
El mundo en que hoy vivimos, abarcado casi en su totalidad por el despliegue de los medios de comunicación, florece, en las últimas décadas, en nuevas discursividades. Esto nos invita a la pregunta de si no estamos ante una nueva categoría de lo podemos definir como «Infancia» en tanto que vemos atravesada la subjetividad de los niños por el espíritu de la época..
En relación con esto, cada época presentó su particular modelo de familia como único e insoslayable. Así la familia de la modernidad, se constituyó en uno de los pilares predominantes de la mentalidad de la burguesía operando como transmisora esencial de valores e ideologías. Conformaba un área privada, en cierto grado sacralizada. Generó patologías y problemáticas vinculadas a las crisis de crecimiento y autonomización de los hijos.
El cambio en el contenido de ideales y valores sustentados por la familia de hoy, se pone de manifiesto en relación con distintos ejes tales como:
La reformulación de las áreas de lo íntimo, lo privado y lo público, lo que implica considerar el pasaje de la moral burguesa, relacionada con una cierta definición de la privacidad, a la tendencia actual a la «mostración». Lo antes considerado privado, hoy deviene «público».
La violencia y la transgresión: cierto grado de violencia y transgresión puede incluirse así en múltiples familias, lo que se halla además reforzado por los medios de comunicación que exhiben hechos violentos, como hechos naturales, los cuales devienen cada vez más familiares y menos impactantes. La era actual engendra, y parece tolerar, formas cotidianas de violencia deveni-das espectáculo.
La familia burguesa, genera un cambio, al inaugurar el reconocimiento social de la infancia como período diferenciado y específico, dando un lugar central al niño, lugar que Freud conceptualizó como «Su majestad el Bebé», puntal del narcisismo de los padres. Estos modos del lazo familiar generaron, como parece inevitable, sus propias formas excesivas, y en tal sentido violentas. Así los discursos a veces devenían totales e incuestionables; tendían a proponer un solo significado posible y cristalizado, perturbando

la apropiación singular de lo transmitido.En algunas familias de la actualidad, se hace cada vez más frecuente el debilitamiento o fragilidad de los vínculos, junto con el ejercicio de roles paternos «light», de decaída de la autoridad y proclive a otorgar a los hijos un poder de elección por encima de sus posibilidades, lo cual genera un «abandono parcial»que puede considerarse como una forma actual de violencia familiar.


En otras familias se escenifican en cambio, formas de exceso vincular, que dificultan el desprendimiento de los hijos, pero con ciertas particularidades, ligadas a la falta de autoridad y exigencia por parte de los padres, lo cual puede relacionarse en ocasiones, con la denominada «adolescencia tardía», de particular incidencia en los grupos medios de nuestro país, y/o con cuadros de abulia y apatía adolescentes.

Intentar comprender una problemática tan amplia como lo constituye la multiplicidad de situaciones que generan nuevas configuraciones familiares, nos obliga en principio a no desconocer la complejidad del contexto, y a tratar de rescatar aquellos valores que consideramos pueden preservar el rol de la familia como lugar de contención y de referencia para los sujetos, contrarrestando así la tendencia a la fragmentación y a la ruptura de vínculos sociales.

Silvina Castro. Psicóloga. Escuela Nª1310