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Después
de ocho días de negociaciones, los gobernadores del Partido Justicialista,
a excepción del mandatario santacruceño Néstor Kirchner, firmaron
el Pacto Fiscal para los próximos cinco años. Esta era una de las
condiciones impuestas por los organismos internacionales para otorgar
un "blindaje" financiero de alrededor de 20 millones ( ver aparte).
Las negociaciones se realizaron en el Consejo Federal de Inversiones,
un organismo creado en agosto de 1959, durante el gobierno de Arturo
Frondizi, de investigación, coordinación y asesoramiento técnico que,
con aportes de sus miembros (las provincias y la ciudad de Buenos
Aires) encara y ejecuta estudios de proyectos de desarrollo económico
y social. Decide también las prioridades para las inversiones en las
distintas regiones del interior y en las provincias.
Este acuerdo, llamado "Compromiso Federal por el crecimiento y la
disciplina fiscal", dispone en sus puntos principales:
Congelamiento del gasto: las provincias se comprometen al congelamiento
de sus gastos primarios hasta el 2005, con la cláusula agregada (ver
aparte) que permite realizar modificaciones "ante situaciones graves".
Esto no incluye los gastos que origine el otorgamiento de créditos
provenientes de organismos internacionales como el BID (Banco Interamericano
de Desarrollo ) o el Banco Mundial.
Coparticipación: se garantiza a las provincias para el 2001 y
2002 una suma fija mensual por coparticipación federal de 1.364 millones
de pesos. En el 2003, 2004 y 2005 los montos serán el promedio de
lo recaudado coparticipable en los 3 años anteriores a cada uno, garantizando
la Nación un piso mínimo mensual que alcanzará a: . 1400 millones
en el 2003 .
1440 millones en el 2004 .
1480 millones en el 2005 .
Registro de beneficiarios: las provincias se comprometen a
unificar sus registros de beneficiarios de programas sociales con
los nacionales y municipales, y a respetar criterios objetivos, para
la asignación de recursos. La Nación tendrá a su cargo el control
y la auditoría.
Fondos sociales: la Nación transferirá a las provincias en
el 2001, un fondo de 225 millones para programas de empleo (el 80%)
y de desarrollo social (el 20%). Para los años posteriores, las provincias
tendrán la administración del 30% de lo previsto en el 2001 para los
programas de empleo transitorio o equivalentes con que cuenta el Ministerio
de Trabajo y de los programas alimentarios manejados por el Ministerio
de Desarrollo Social.
Liquidación de deudas: Las Nación les pagará a las provincias
el 50% de las deudas del año pasado por la garantía del FONAVI, en
dos cuotas: una antes del 30 de abril del 2001 y la otra antes del
31 de agosto del mismo año.
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La cláusula
que ha destrabado la negociación dice textualmente: "Ante una situación
grave que implique una interrupción de los servicios de educación
o salud o alteraciones excepcionales en la seguridad pública y ante
la imposibilidad de reducir otros gastos en el corto plazo, la provincia
afectada podrá solicitar autorización al Ministerio de Economía de
la Nación para la modificación temporaria del gasto respectivo. En
ningún caso el acuerdo que se logre podrá modificar el compromiso
respecto de la magnitud del desequilibrio fiscal acordado para cada
año con la provincia correspondiente, al igual que el mantenimiento
en el mediano plazo del gasto primario y el equilibrio fiscal en el
2005." |

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¿Qué
es el BLINDAJE FINANCIERO?
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La
firma del acuerdo es una de las piezas fundamentales para destrabar
el "blindaje financiero" que supera los 20.000 millones de dólares.
El blindaje es un préstamo especial de los organismos financieros
internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el BID (Banco
Interamericano de Desarrollo), y el Tesoro de los Estados Unidos y
de otros países, para ayudar a un país a refinanciar sus deudas y
cubrir el déficit fiscal.
Esto significa que el país endeudado, en este caso la Argentina, no
recibe el crédito, sino que se supone que, contra la garantía de ese
préstamo especial, los acreedores estarán dispuestos a refinanciar
las deudas y a hacerlo a una tasa de interés razonable. Se trata de
una especie de reaseguro, y por eso se lo denomina blindaje, ya que
preserva a la Argentina de incurrir en una cesación de pagos.
Sólo si los acreedores insistieran en no prestarle o cobrar una tasa
de interés muy alta, la Argentina podría recibir directamente esos
fondos. |
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