Edición Digital de El Borrador - Julio 2001 - Año 4 - N°23

Información General  

Estudio sobre hábitos de lectura


I - ANÁLISIS CUALITATIVO

Leer o no leer

En una expresión espontánea de los lectores, el origen del hábito de leer es desconocido y aparece ligado a aspectos positivos: “enseña a pensar”, “abre la mente”, dejar volar la imaginación”, “desconecta de los problemas cotidianos”.
La lectura por placer, compite en desventaja con el trabajo. En cierta forma, los lectores relatan las alternativas de esa lucha desigual. Por lo general, se lee un rato antes de dormir, en los viajes, en cualquier momento libre los fines de semana.

La práctica de la lectura por obligación está vinculada al estudio y al trabajo y aparece asociada a la consulta de varios libros simultáneamente, algo que no ocurre cuando se lee por placer. El ritmo de la lectura placentera es, normalmente, de un libro por vez; el de la lectura obligada admite la diversidad, el fragmento y la diversificación de las fuentes.

La biblioteca pública

Dos son las cuestiones a tener en cuenta en este aspecto:
1) Muy pocos lectores concurren a bibliotecas públicas.
2) Existe una imagen distorsionada de la biblioteca como servicio, asimilándola a una anexo de la escuela secundaria o la universidad: se concurre allí para preparar deberes o trabajos prácticos. Según la visión predominante, la biblioteca es un lugar para la lectura por obligación, vinculada casi exclusivamente al estudio.

Librerías y otros puntos de vista

La librería se destaca netamente en la imaginación popular sobre los demás puntos de venta de libros. La impresión es que el libro requiere su entorno, su contexto y la librería lo provee de un modo insustituible: tiempo, clima, tranquilidad y sosiego. Muy poca gente compra libros en lugares alternativos.

Los que no leen

El mundo de los que no leen, revela un trasfondo de opacidad y frustración. Personas en las mismas condiciones y en apariencia similares ofrecen, no obstante, respuestas contradictorias a los mismos tópicos: el tiempo para leer que “se hacen” los lectores, es el tiempo “ que nunca encuentran” los no lectores; la concentración de los lectores, es imposible para los no lectores; el equilibrio entre lectura y otras actividades que consiguen los lectores, los no lectores nunca lo alcanzan.

Un conjunto de motivos, que suenan a justificaciones más que a razones, sirven a los que no leen para explicar su actitud: falta de tiempo, pocos momentos de tranquilidad, falta de concentración, ausencia de interés suficiente, ansiedad.

Las personas que no leen, en el fondo, parecen dejar poco espacio a la imaginación en sus vidas, conciben el texto estereotipadamente, como un puente al mundo de la ficción, de la irrealidad. Al clausurar la imaginación, los no lectores se privan de una herramienta básica de la lectura y de la creatividad.




II. ANÁLISIS CUANTITATIVO

Lectura de libros

Combinando interés y hábito de lectura, puede desa-gregarse a la población en tres grupos:
a) Lectores interesados: conformado por el 23% de la población, que tiene mucho o bastante interés en la lectura, le gusta leer y lee habitualmente.
b) Lectores esporádicamente interesados: constituido por el 29% de la población, interesada por la lectura, pero que, por diversas razones, no lee o lee muy poco.
c) Lectores desinteresados: reúne a casi la mitad de la población, son personas que prefieren realizar otras actividades, antes que leer un libro.

Teniendo en cuenta las actitudes frente a la lectura y al libro, se puede tipificar al lector:
a) Intelectual: lecturas densas y profundas, que requieren alto nivel de concentración.
b) Ávido: con un interés generalizado por la lectura, expresado en la frase “leo todo lo que cae en mis manos”.
c) Light: con inclinación por textos livianos y llevaderos.
d) Profesional: leen por razones funcionales (profesionales o de estudio). (Ver gráficos arriba)

.
En la visión del libro como objeto, los lectores consideran al libro como un soporte del texto, que es lo que realmente les interesa. Por ellos, los atributos que se destacan son, antes que nada los que facilitan la lectura y la manipulación durante el uso: tamaño normal, no pocket; hojas cosidas y letras grandes. Si el libro tiene cubierta y tapa dura o no es algo indiferente para los lectores.

Finalmente, a juicio de más del 70% de los lectores considera que existe poca información disponible acerca de libros y autores. Este dato debe relacionarse con otro: la poca frecuencia de lectura de los suplementos culturales de los diarios, donde se publica la información especializada. Otro elemento corrobora el desencuentro del lector medio con la información: el 61% se orienta por la opinión de familiares o amigos, sólo el 12% a través de las críticas publicas en los diarios y apenas el 9% por la publicidad.

Tipos de libros que se leen

En primer lugar, libros de textos, después novelas y cuentas.

En el ranking de los más leídos, el primer puesto es para la historia (incluyendo la novela histórica), humanidades, ciencias sociales, religión y literatura.

Lectura en jóvenes y adultos

Entre los jóvenes se reconoce con mayor frecuencia el aumento de la lectura: casi seis de cada diez de entre 18 y 25 años afirman que “leen más que antes”. Por el contrario, casi cinco de cada diez de entre 41 y 60 años, revelan que leen menos que años atrás.

La gente y los diarios

Hombres de entre 26 a 40 años de nivel socioeconómico alto: así es el perfil de la mayoría del tercio de los argentinos que lee el diario todos los días. De ellos:


.el 60% los compra
.el 9% los consigue en el trabajo
.el 25% los toma prestado
.el 7% lo consigue gratuitamente en los medios de transporte

Seis de cada diez lectores de diarios va directamente a las secciones que le interesan:

.Policiales : la preferida de más de las 2/3 parte de ellos.
.Salud, educación, cultura, avisos clasificados, política, espectáculos, medio ambiente y deporte siguen en la lista.

El leer o no leer diarios se define en los bolsillos:

. Para el 60% de las personas de nivel socioeconómico alto es un hábito diario. Este porcentaje se reduce al 30% en los sectores bajos.

Fuentes: Cámara Argentina del Libro
Ministerio de Educación de la Nación
(Encuesta Nacional de Lectura)
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