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El pasado 20 de noviembre de 1989, la Asamblea General de las Naciones
Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, que en Argentina
fue ratificada por la por le Ley Nº 23.849, promulgada de hecho el
16 de octubre de 1990.
Esta Convención refleja un consenso internacional y en un breve período
de tiempo se ha convertido en el tratado de derechos humanos más ampliamente
aceptado. Ha sido ratificado por 191 países; solamente dos no lo han
ratificado: los Estados Unidos y Somalia.
En numerosos países, la vida de los niños está amenazada por los conflictos
armados, el trabajo infantil, la explotación sexual y otras violaciones
a los derechos humanos.
En muchos lugares, los niños que viven en zonas rurales tienen menos
oportunidades de obtener una educación de buena calidad o de acceder
a los servicios de salud que los niños de la ciudad. La convención
afirma que tales disparidades son también una violación de los derechos
humanos.
A 11 años de su aprobación, abordaremos la problemática del Trabajo
Infantil en nuestro país y sus consecuencias, de acuerdo a datos de
la Organización Internacional del Trabajo y Unicef Argentina.?
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En un amplio y acrecentado sector de la sociedad argentina se acentúa
la necesidad de una incorporación temprana de los hijos a la actividad
laboral para contribuir al ingreso familiar. Como lo han probado diversos
estudios, se ha agudizado de manera marcada la situación de privación
de las familias en situación de pobreza y se ha ampliado muy significativamente
la proporción de hogares con niveles de ingresos insuficientes para
cubrir sus necesidades básicas. Actualmente es considerable el número
de menores que trabajan y también de los que se encuentran buscando
empleo.
Como es bien conocido también, en el contexto de una desfavo-rable
situación en el mercado de trabajo se amplía la presencia de quienes
se ven obligados o impulsados a aceptar condiciones de empleo que
no se compadecen con lo determinado por el marco legal vigente y que,
en no pocas ocasiones, los lleva a desem-peñarse en situaciones de
trabajo inadecuadas, de riesgo o peligrosas.
Teniendo en cuenta que entre las implicaciones del trabajo infantil
sobresalen aquellas relativas a la educación y la formación profesional
del niño, es que el trabajo infantil puede dar lugar al analfabetismo
y provocar la deserción escolar.
La discriminación del niño que trabaja excluye al sujeto en dos sentidos,
en el de la exclusión que siente como víctima y el de la exclusión
como postergación por el lugar que le otorga el grupo social, al no
tener iguales oportunidades de acceso al descanso apropiado, esparcimiento,
juego, actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente
en la vida cultural y en la educación.
La principal causa del trabajo infantil es la pobreza y las familias
que la afrontan se ven obligadas muchas veces a recurrir al trabajo
de todos sus miembros, inclusive de escasa edad. En el caso del niño
que ha roto sus vínculos familiares, el trabajo es una opción individual
e ineludible.
El trabajo de los niños es una realidad de larga data, cuya magnitud,
características y tendencias son insuficientemente conocidas. Contribuyen
a esta situación la diversidad y complejidad de sus formas. Por otra
parte, el trabajo infantil no es definido ni internacionalizado ni
reconocido por todos de la misma manera, existiendo diferencias a
este respecto entre las instituciones oficiales y las no oficiales,
los padres de familia y los propios niños, lo que acrecienta su ocultamiento.
En el medio urbano, el trabajo infantil implica generalmente alguna
actitud coercitiva por parte de los adultos. No es extraño que esté
acompañado por alguna forma de explotación, violencia y /o abandono.
La asunción de tareas de cuidado del hogar en forma habitual por parte
de los niños, específicamente aquellas que requieren claramente responsabilidad
adulta, como el cuidado de los niños pequeños, supone también algún
grado de abandono social de la infancia.
La actividad laboral es una importante fuente de riesgo para la salud
y la integridad del niño. Dada su fragilidad, inexperiencia y falta
de información o de conocimientos sobre la materia, el niño afronta
riesgos laborales bastante mayores que los que afronta el trabajador
adulto que ejecuta tareas similiares. Es por ello que la incorporación
prematura en trabajo ocasiona un desgaste precoz y la aparición de
patologías críticas.
El niño que trabaja habitualmente para subsistir y no concurre
a la escuela, está hipotecando su futuro.
Los niños y niñas que realizan alguna actividad para obtener ingresos,
como vender objetos en bares, medios de transporte o en la calle,
abrir la puerta de los autos, "cuidarlos" mientras están estacionados,
lavar parabrisas o autos, así como juntar desechos o elementos de
la basura, solos o junto a algún miembro de su familia, constituyen
una realidad visible que podemos observar día a día.
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Sin embargo, los chicos que realizan este tipo de actividades, muchas
de las cuales no son fácilmente asimilables a la vida del trabajo,
constituyen sólo una parte muy limitada del multifacético universo
de los chicos que trabajan.
En Argentina,
el trabajo que realizan los menores está regulado básicamente por
las normas de la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos
del Niño, los Convenios de la OIT, ratificados por nuestro país y
la Ley de Contrato de Trabajo (artículos 187 a 195).
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La Convención sobre los Derechos del Niño
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En su artículo 32º establece textualmente: "Los Estados partes reconocen
el derecho al niño a estar protegido contra la explotación económica
y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso
o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su
desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social."
Antes de la reforma de 1994, la Constitución Nacional no contenía
prácticamente disposición alguna que refiriera al trabajo de los menores;
sólo existían referencias indirectas que comprendían a los menores.
La Reforma de 1994 introdujo importantes disposiciones vinculadas
con el trabajo de los menores. Ante todo, eleva la Convención sobre
los Derechos del Niño a la jerarquía constitucional, incorporando
sus normas como complementarias de los derechos y garantías de la
Primera parte de la misma Constitución. Introduce, además, una nueva
disposición que impone al Congreso de la Nación: "Legislar y promover
medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades
y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos
por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes
sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños…”
Los Convenios de la OIT, ratificados por la República Argentina, tienen
desde la Reforma Constitucional de 1994 jerarquía superior a las leyes
l El último convenio aprobado sobre trabajo infantil fue el Nº 182
"Sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la
acción inmediata para su eliminación", a través de la Ley Nº 25.255,
publicada en el Boletín Oficial el 26 de julio de 2000.
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Algunos datos de nuestro país
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Según datos de Unicef, en Argentina:
* El 50% de los niños del país vive en la pobreza
* Hay cerca de 300.000 chicos que trabajan
* Los niños trabajadores son todos menores de 14 años.
De acuerdo a estudios de Unicef y consultoras privadas, casi 300.000
chicos menores de 14 años trabajan en la Argentina. El 73% de ellos
lo hace en zonas urbanas, por lo general en los servicios. El 27%
restante lo hace en el campo, en distintas actividades: cuidado de
la huerta o granja, trabajos a destajo de tipo estacional e intensivo,
cosechas de tabaco o algodón, recolección de frutas o zafras.
Se trata, en la mayor parte de los casos, de situaciones de pobreza
y de acuerdo a los datos del INDEC y el Banco Mundial, el
50% de los chicos del país vive en la pobreza. Es decir, hay 5 millones
de pobres menores de 14 años en la Argentina. Las regiones
más afectadas por la pobreza en los chicos son:
>Nordeste : el 65% es pobre
>Noroeste: la cifra se ubica muy cerca de la anterior: 63%
>Cuyo: el 55%
>Gran Buenos Aires: 45%
>Región Pampeana: 42%
>Patagonia: 35%
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También desde Unicef Argentina sostienen que más del 60% de los niños
que trabajan tienen problemas en el estudio, o nunca fueron al colegio
(1%), o dejaron de ir ( 21,9%), o se atrasaron como mínimo en un año
( 41,4%).
Si bien la incidencia del trabajo infantil es inferior a la que se
registra en diversos países de América Latina, una considerable cantidad
de niños trabaja en la Argentina. Nuestro país ocupa dentro del continente
el undécimo lugar, en orden de incidencia decreciente del trabajo
infantil. Sin embargo, dicha incidencia es bien menor en países vecinos
como Chile, Uruguay, o en Cuba.
Una proporción considerable de los niños que trabajan se ven sometidos
a padecimientos, riesgos severos y condiciones que afectan su salud.
Esta es otra de las grandes deudas de Argentina…
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